martes, 10 de marzo de 2020

Fuerteventura - Febrero 2020

Aprovechando que es carnaval, cogimos billetes de avión con mucha antelación igual que el apartamento. Volamos a Puerto del Rosario desde el viernes, día 21 de febrero al miércoles 26.

Elegí Puerto del Rosario al ser la capital de la isla y tener la experiencia del año pasado de ir a la capital de Lanzarote (Arrecife) por estas fechas. Estuvo genial porque disfrutamos de los carnavales y, ya cuando anochece, hay ambiente en la calle y siempre actividades. Con esta perspectiva decidimos ir a Fuerteventura.

Luis estaba ya allí esperándome. Se había jubilado el día 2 del este mismo mes y se fue a Tenerife la semana anterior, de manera que nos juntábamos ya el viernes 21 en esta otra isla. Al apartamento no estaba céntrico, pero sí muy bien comunicado para entrar y salir de la ciudad. Estaba bien, completo y amplio. Estuvimos cómodos.

 Nada más llegar comimos en un bar en el paseo marítimo (aunque éste no está estructurado como tal más que una pequeña zona cerca del atraque de los cruceros) y tras esto cogimos el coche y fuimos a conocer la parte Noreste de la isla, que se conocida como la zona de las dunas. Es una zona preciosa, de dunas blancas, sin urbanizar y con una playa libre, larga y ancha a la que se llega tras pasar las dunas. Había pequeñas "construcciones" de piedra, a modo de castros, que valían para protegerse del viento que debe hacer con frecuencia en esa playa. El paisaje es muy bonito. El día era soleado, pero con viento. No sobraba el cortavientos que llevábamos puesto.  Acabamos el día yendo a la zona nor-oeste, a El Cotillo a ver la puesta de sol. La villa era turística, aunque no grande, tenía encanto. Quedan restos del antiguo Castillo del Tostón, allí cerca del puerto.

Corralejo es una población muy turística, con todos los recursos, con mucha vida y donde todas las franquicias, marcas conocidas y de calidad están asentadas. Tiene puerto y paseo marítimo paseable y agradable. De frente al puerto se debe divisar la Isla de Lobos. Digo que se debe porque fuimos a pasar el domingo con un día de ventisca y polvo del desierto que hacía años no se veía por la zona.  Salíamos a dar un paseo y rápidamente había que buscar un sitio donde resguardarse del polvo en suspensión. No se veía más allá de 3 metros, así que la isla no la pudimos divisar, más que desde el avión el día de ida y el de vuelta.

El sábado por la mañana fuimos a conocer Caleta de Fuste, población del Este, donde están instaladas cadenas hoteleras que ofrecen música y atracciones a los muchísimos turistas europeos que pasan allí unas vacaciones.  Tiene un castillo en la misma playa al que se le puede rodear paseando.

Corralejo fue también el lugar que elegimos para salir el sábado por la noche a tomar algo. Habíamos comprado unas máscaras y gorra para ir a la carpa de Puerto del Rosario donde se celebraría el carnaval y buscando el lugar, nos enteramos de que se habían suspendido todas las actividades, con lo que no teníamos nada que hacer. Puerto del Rosario es una ciudad muerta, sin ambiente, ni lugares a los que ir, así que decidimos ir a Corralejo y tomar allí una cerveza, en uno de los pubs a los que acuden los europeos, amantes de la música en directo, como fue el caso.

Aunque el lunes decidimos atravesar la isla para conocer los altos que hay en el centro, con vistas a los valles. La atmósfera estaba mucho más limpia, pero no nítida como para disfrutar del todo de las panorámicas que se nos ofrecían. Aprovechamos a ver Betancuria, pueblo pintoresco, turístico principalmente por la ubicación. Allí comimos cabra asada con papas y mojo y queso de cabra asado. Todo rico, en un restaurante de los muchos que había alrededor del pequeñísimo pueblecito, comimos en el interior. Fuera, no se estaba bien por el viento.

Este día visitamos Pájara y Antigua, en el centro de la ciudad,. en Pájara, hay una iglesia cuyo pórtico es curioso por tener motivos mayas. En el recorrido y por Antigua se pueden ver molinos, algunos más restaurados que otros y que se ven también por la isla como recuerdo de su pasado.  Aprovechamos el final del día para ir a Ajuy, población de playa negra, curiosa, en la que vimos surfistas aprovechando el oleaje. Disfrutamos de sus habilidades desde uno de los acantilados del pueblo y luego desde otra zona alta, que se les veía desde arriba y atrás. ¡Curioso! 
Descubrimos, cogiendo un sendero que serpentea por dunas fósiles las cuevas de Ajuy, que destacan por su valor arqueológico y etnográfico. Es un camino paralelo a la costa que discurre por acantilados. Estas cuevas han tenido una historia relacionada con la extracción y transporte de cal, quedando restos del pequeño embarcadero. 
Al caer la noche fuimos al único chiringuito que encontramos, donde estaban tocando la guitarra y cantando; nosotros tomamos una cerveza. De allí, a nuestro apartamento de Puerto del Rosario.

Ya el martes amaneció un buen día (no del todo limpio, pero aceptable) y lo dedicamos a uno de los puntos fuertes de la isla, la zona sur-oeste, la de Cofete y Morro Jable. Se llega por carretera hasta Morro Jable y desde allí por camino sin asfaltar. Es un  camino largo, polvoriento, de curva contra curva. 1 hora de coche para llegar a Cofete.Een lo alto del camino, se puede disfrutar de una de las mejores vistas de la isla. Yo diría la mejor.  La playa es espectacular, blanca, larga, ancha, salvaje, sin urbanización alguna (a excepción de un pequeño restaurante lleno de gente que quiere comer). Los montes volcánicos alargan sus laderas hasta la playa misma.  Se puede pasear por la playa durante un buen rato, pues es muy larga.  Disfrutamos mucho de la playa, de las vistas y del día. Antes de volver, pasamos por Puertito, también accesible por caminos. Lo curioso que nos encontramos aquí fue una "urbanización" de caravanas adosadas a uralitas, maderas, etc... que parecía que se habitarían en verano. ¡Curioso!

De vuelta pasamos por Gran Tarajal, pero ya de noche. El ambiente nos gustó, pues era una villa con vida propia, sin turistas, con gente en terrazas y en el paseo marítimo. Tiene cerrando la zona de playa y puerto un gran monte, que es el Gran Tarajal. Al ser de noche, no pudimos disfrutar de la vista de ésto ni realizar ninguna foto. 


















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