martes, 10 de marzo de 2020

Andalucía: 1 y 2 de Enero Úbeda y Baeza

Viajamos Luis y yo el día 1 de enero, tras la celebración en El Bernardino de la Recorrimos Nochevieja con hijos, sobrinos y cuñado. Esta es la razón por la que no madrugamos mucho y comenzó el viaje a las 10:00. ¡Tampoco está mal!
Al ser Año Nuevo, buscar sitio para comer por el camino se convirtió en un problema. Estaba todo cerrado. Dimos vueltas en algún lugar de carretera, paramos en Almuradiel, en Viso del Marqúes y nada, todo cerrado. Dimos unas cuantas vueltas. La Venta de Cárdenas o conocida como la Venta de Pepe, un lugar muy conocido por sus banderas nacionales, sus toros, etc..... Estaba abierto, pero imposible acercarse a conseguir un bocadillo, toda la barra entera estaba ocupada y con cola. Finalmente, encontramos un restaurante abierto, de carretera, donde tomamos un pincho de tortilla, un bocadillo de lomo y unos tomates con ventresca. Allí, en una mesa cercana, comía también lo mismo más o menos Vicente del Bosque.

Bueno, que finalmente llegamos al hotel Arco Úbeda, en Úbeda, claro. Al ser temporada baja, se pueden encontrar buenos hoteles a muy buen precio. Este nos costó 40€. No estaba en el centro, pero sí a 10 - 12 minutos caminando.

Recorrimos Úbeda tranquilamente. Estaba todo cerrado excepto algunos bares. Así que paseamos por todo el casco antiguo.Fuimos al mirador desde el que se ven todos los campos de olivos. Es increíble la cantidad de casas palaciegas, palacios, iglesias que tiene. La plaza Vázquez de Molina es el conjunto más representativo de la ciudad por la amplitud y el esplendor de todos los monumentos que la componen. Es patrimonio de la Humanidad. Caminando por la villa vimos varias agencias turísticas que ofrecían visitas guiadas en sus escaparates. Llegamos a la conclusión de que el día siguiente visitaríamos por dentro:

* La sacra capilla del El Salvador,diseñada por Diego de Siloé, fue mandada construir por Francisco de los Cobos, que fue el patrocinador de muchísimos monumentos por la zona, incluida Úbeda. Lo construyó como panteón, al modo del de Roma, separado de una bonita verja de la iglesia renacentista de planta cuadrada. La fachada principal también es original por los escudos y decoración.

* Santa María de los Reales Alcázares, también en la misma plaza. Lo más importante es que se asienta sobre yacimientos ya de la edad de Bronce, después fue una mezquita hasta que en el S. XII se convirtió en Iglesia Mayor, por tanto, tiene restos de todo tipo. Al igual que en El Salvador, al comprar el ticket te dan una audioguía para ir haciendo la visita a tu ritmo. Luis y yo nos repartíamos los números y nos los íbamos contando. Es una idea genial porque uno presta más atención y además al tener que explicarlo, se recuerda mejor.

* Sinagoga del Agua. Descubierta hace unos pocos años (en 2010 se terminaron las obras) por un constructor que compró el edificio y al comenzar las obras se encuentran con arcos, portadas, la galería de mujeres y otras estancias de gran valor. Incluso limpiando el fondo que era una escombrera que fue acumulando a lo largo de los siglos se encontraron con los 7 escalones judíos de entrada al pequeño depósito de agua purificador. La visita tiene horarios fijos y la mas explicando y mostrando en pequeños grupos. La verdad es que es una sorpresa encontrarse eso en una casa y con ese valor.

Como anécdota contar que en la entrada a la Sinagoga no tenían cambio de 50€ para las dos entradas (9€ los dos) y Luis fue a buscar cambio. Al no conseguir cambiarlo entró en un bar que está cerca y pidió que le cobraran dos cañas a cuenta. El dueño se extrañó, pero aceptó la propuesta. Al finalizar la visita pasamos por él para tomar las cervezas y nos sorprendimos con el local. Estaba dedicado completamente a Joaquín Sabina, decoradas las paredes con fotos, conciertos, portadas de discos, etc, y por supuesto, su música. Tenían enmarcado el pregón que dio hace 2 o 3 años y que leímos. Fue el primer sitio también en el que vimos que con cada cerveza te ponen una tapa bastante grande, que fue de jamón con huevo de codorniz en papel de estraza como bandeja. Curioso el sitio y fantástico el chato.

Nos acercamos a buscar un sitio para comer que habíamos visto anteriormente, de menú y desde allí nos fuimos a Baeza.

Aquí nos pasó lo opuesto al día siguiente. Llegamos y tuvimos la suerte de ir pudiendo entrar en lo más representativo de la ciudad, aprovechando hasta la hora del cierre. Al llegar nos encontramos con el Paseo de las Murallas que nos le recorrimos entero, ansiosos de ver las vistas que ya veníamos contemplando en el trayecto en coche. Está rodeado de montañas, con los picos altos de Sierra Nevada al fondo y entre medias con la inmesidad de olivos que rodean toda la provincia de Jaén. Al llegar a la zona más alta y emprender ya la bajada para visitar Baeza, un hombre mayor nos paró para contar que la iglesia que estábamos viendo era suya, allí habían nacido sus hijos y vivido él durante la mayor parte de su vida. Tuvo que vender la parte del ábside para poder construirse su casa. Como vimos, era una iglesia medieval a la que le quedaba únicamente por fuera el ábside y una fachada; el resto estaba pegada a otras casas. ¡Otra curiosidad!

Total, que bajando desde lo más alto visitamos:
* La catedral. comenzamos por la subida a la torre y luego una visita rápida por toda la iglesia, alternándonos la información Luis y yo de nuevo.
* Bajando pudimos ver por fuera el sminario de San Felipe Neri y, por dentro, el palacio Jabalquinto, con un patio del gótico flamígero muy bonito.
* La antigua Universidad que conserva el aula donde impartió clases Antonio Machado y donde se muestran distintos documentos de su estancia allí. Las dos salas visitables están alrededor del patio central del edificio.
Aquí fue el momento de cierre de todos los monumentos y decidimos buscar alojamiento y quedarnos allí a dormir. Así pasearíamos sus calles, disfrutaríamos de sus puertas, Arcos, Fuentes y Palacios. Cerca de la Plaza del Pópulo, está la oficina de información donde nos dijeron donde estaban la zona de tapeo y buscamos hotel. Finalmente elegimos La Casa de los Poetas, un alojamiento turístico regentado por un malagueño que hablaba por los codos, unía un tema a otro y parecía que no íbamos a salir nunca de allí.
Decidimos tapear al final de la Calle San Pablo, en dos bares donde la tapa que acompaña la cerveza o el vino, es suficiente cena.















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