Fuimos a San Xusto, donde había un monasterio hoy en ruinas y con un pequeño recorrido alrededor de lo que han convertido en hotel rural, cerrado en ese momento. Es un paseo corto.
Al terminar decidimos ir a Santiago de Compostela. Ahora que hay poca gente en todos los sitios, pensamos que sería una buena opción visitarlo con poco público. Y en efecto, acertamos plenamente. La ciudad estaba con muy, muy pocos visitantes, las terrazas medio vacías, se podía elegir el sitio donde comer o tomar algo. Daba un poco pena verlo en esta situación. Entramos en la catedral, con rabia porque estaba toda la nave central en obras, igual que el Pórtico de la Gloria, preparándose para el año próximo que es Xacobeo. Así que lo disfrutamos a medias. Aún así, los paseos por todas las calles, plazuelas, escalinatas, arquerías, etc... fue una delicia. Santiago es una ciudad preciosa, que pocas veces se puede disfrutar en estas condiciones. Allí compré unos pendientes de oro, con la concha típica de Santiago, para bebé pensando en mi nueva sobrina-nieta, que nacerá en unos meses. ¡Espero que a Lucía le guste poner pendientes a la niña!
De vuelta pasamos a ver el famoso Ponte Nafonso. Es algo que aparece en todas la guías turísticas, blogs o libros sobre la zona. También en turismo nos lo recomendaron. Lo vimos desde lejos, cuando paramos en una zona del río donde había muchos chiquillos bañándose, pero no me animé al baño, no daba el sol. Pero sí fotografiamos al puente. Éste es del S. XIX, construido sobre otro más antiguo, con muchos arcos de medio punto.
Acabamos aquí ya nuestro viaje. Sí, volvimos a Noia, cenamos al O´forno, a por nuestras últimas zamburiañas y navajas. Buenas raciones y buen precio. Estaba bueno todo. Como queríamos salir pronto de viaje para no pillar calor y conducir Luis despejado, nos fuimos pronto hacia el hotel.
¿Qué recomendaciones nos dieron?
- Probar los Doblados de DOMINGA, una cafetería típica de allí, situada en el centro de Noia. son unos dulces de hojaldre y crema. Los tomamos un día para desayunar. Están buenos.
- En Muros parece que hay que tomar tortilla romana. A nosotros se nos olvidó, pero parece que es tradición. No la probamos, así que no podemos opinar.
- Hay un viaje en balandro por la ría. Al parecer hay uno desde Noia (creo que desde O Freixo), que es organizado por el ayuntamiento y otro que sale desde Muros, y es una empresa privada la que lo organiza. Éste es más caro que el primero. Debe merecer la pena porque se ve los bancos marisqueiros y el patrimonio industrial de la ria.
- Otra cosa que no hicimos, por falta de tiempo y ocasión, fue tomar los berberechos de la zona, de esta ría. Parece que en O Freixo (Outes) es un buen lugar para catarlos.





No hay comentarios:
Publicar un comentario