martes, 10 de marzo de 2020

Fuerteventura - Febrero 2020

Aprovechando que es carnaval, cogimos billetes de avión con mucha antelación igual que el apartamento. Volamos a Puerto del Rosario desde el viernes, día 21 de febrero al miércoles 26.

Elegí Puerto del Rosario al ser la capital de la isla y tener la experiencia del año pasado de ir a la capital de Lanzarote (Arrecife) por estas fechas. Estuvo genial porque disfrutamos de los carnavales y, ya cuando anochece, hay ambiente en la calle y siempre actividades. Con esta perspectiva decidimos ir a Fuerteventura.

Luis estaba ya allí esperándome. Se había jubilado el día 2 del este mismo mes y se fue a Tenerife la semana anterior, de manera que nos juntábamos ya el viernes 21 en esta otra isla. Al apartamento no estaba céntrico, pero sí muy bien comunicado para entrar y salir de la ciudad. Estaba bien, completo y amplio. Estuvimos cómodos.

 Nada más llegar comimos en un bar en el paseo marítimo (aunque éste no está estructurado como tal más que una pequeña zona cerca del atraque de los cruceros) y tras esto cogimos el coche y fuimos a conocer la parte Noreste de la isla, que se conocida como la zona de las dunas. Es una zona preciosa, de dunas blancas, sin urbanizar y con una playa libre, larga y ancha a la que se llega tras pasar las dunas. Había pequeñas "construcciones" de piedra, a modo de castros, que valían para protegerse del viento que debe hacer con frecuencia en esa playa. El paisaje es muy bonito. El día era soleado, pero con viento. No sobraba el cortavientos que llevábamos puesto.  Acabamos el día yendo a la zona nor-oeste, a El Cotillo a ver la puesta de sol. La villa era turística, aunque no grande, tenía encanto. Quedan restos del antiguo Castillo del Tostón, allí cerca del puerto.

Corralejo es una población muy turística, con todos los recursos, con mucha vida y donde todas las franquicias, marcas conocidas y de calidad están asentadas. Tiene puerto y paseo marítimo paseable y agradable. De frente al puerto se debe divisar la Isla de Lobos. Digo que se debe porque fuimos a pasar el domingo con un día de ventisca y polvo del desierto que hacía años no se veía por la zona.  Salíamos a dar un paseo y rápidamente había que buscar un sitio donde resguardarse del polvo en suspensión. No se veía más allá de 3 metros, así que la isla no la pudimos divisar, más que desde el avión el día de ida y el de vuelta.

El sábado por la mañana fuimos a conocer Caleta de Fuste, población del Este, donde están instaladas cadenas hoteleras que ofrecen música y atracciones a los muchísimos turistas europeos que pasan allí unas vacaciones.  Tiene un castillo en la misma playa al que se le puede rodear paseando.

Corralejo fue también el lugar que elegimos para salir el sábado por la noche a tomar algo. Habíamos comprado unas máscaras y gorra para ir a la carpa de Puerto del Rosario donde se celebraría el carnaval y buscando el lugar, nos enteramos de que se habían suspendido todas las actividades, con lo que no teníamos nada que hacer. Puerto del Rosario es una ciudad muerta, sin ambiente, ni lugares a los que ir, así que decidimos ir a Corralejo y tomar allí una cerveza, en uno de los pubs a los que acuden los europeos, amantes de la música en directo, como fue el caso.

Aunque el lunes decidimos atravesar la isla para conocer los altos que hay en el centro, con vistas a los valles. La atmósfera estaba mucho más limpia, pero no nítida como para disfrutar del todo de las panorámicas que se nos ofrecían. Aprovechamos a ver Betancuria, pueblo pintoresco, turístico principalmente por la ubicación. Allí comimos cabra asada con papas y mojo y queso de cabra asado. Todo rico, en un restaurante de los muchos que había alrededor del pequeñísimo pueblecito, comimos en el interior. Fuera, no se estaba bien por el viento.

Este día visitamos Pájara y Antigua, en el centro de la ciudad,. en Pájara, hay una iglesia cuyo pórtico es curioso por tener motivos mayas. En el recorrido y por Antigua se pueden ver molinos, algunos más restaurados que otros y que se ven también por la isla como recuerdo de su pasado.  Aprovechamos el final del día para ir a Ajuy, población de playa negra, curiosa, en la que vimos surfistas aprovechando el oleaje. Disfrutamos de sus habilidades desde uno de los acantilados del pueblo y luego desde otra zona alta, que se les veía desde arriba y atrás. ¡Curioso! 
Descubrimos, cogiendo un sendero que serpentea por dunas fósiles las cuevas de Ajuy, que destacan por su valor arqueológico y etnográfico. Es un camino paralelo a la costa que discurre por acantilados. Estas cuevas han tenido una historia relacionada con la extracción y transporte de cal, quedando restos del pequeño embarcadero. 
Al caer la noche fuimos al único chiringuito que encontramos, donde estaban tocando la guitarra y cantando; nosotros tomamos una cerveza. De allí, a nuestro apartamento de Puerto del Rosario.

Ya el martes amaneció un buen día (no del todo limpio, pero aceptable) y lo dedicamos a uno de los puntos fuertes de la isla, la zona sur-oeste, la de Cofete y Morro Jable. Se llega por carretera hasta Morro Jable y desde allí por camino sin asfaltar. Es un  camino largo, polvoriento, de curva contra curva. 1 hora de coche para llegar a Cofete.Een lo alto del camino, se puede disfrutar de una de las mejores vistas de la isla. Yo diría la mejor.  La playa es espectacular, blanca, larga, ancha, salvaje, sin urbanización alguna (a excepción de un pequeño restaurante lleno de gente que quiere comer). Los montes volcánicos alargan sus laderas hasta la playa misma.  Se puede pasear por la playa durante un buen rato, pues es muy larga.  Disfrutamos mucho de la playa, de las vistas y del día. Antes de volver, pasamos por Puertito, también accesible por caminos. Lo curioso que nos encontramos aquí fue una "urbanización" de caravanas adosadas a uralitas, maderas, etc... que parecía que se habitarían en verano. ¡Curioso!

De vuelta pasamos por Gran Tarajal, pero ya de noche. El ambiente nos gustó, pues era una villa con vida propia, sin turistas, con gente en terrazas y en el paseo marítimo. Tiene cerrando la zona de playa y puerto un gran monte, que es el Gran Tarajal. Al ser de noche, no pudimos disfrutar de la vista de ésto ni realizar ninguna foto. 


















Andalucía: 1 y 2 de Enero Úbeda y Baeza

Viajamos Luis y yo el día 1 de enero, tras la celebración en El Bernardino de la Recorrimos Nochevieja con hijos, sobrinos y cuñado. Esta es la razón por la que no madrugamos mucho y comenzó el viaje a las 10:00. ¡Tampoco está mal!
Al ser Año Nuevo, buscar sitio para comer por el camino se convirtió en un problema. Estaba todo cerrado. Dimos vueltas en algún lugar de carretera, paramos en Almuradiel, en Viso del Marqúes y nada, todo cerrado. Dimos unas cuantas vueltas. La Venta de Cárdenas o conocida como la Venta de Pepe, un lugar muy conocido por sus banderas nacionales, sus toros, etc..... Estaba abierto, pero imposible acercarse a conseguir un bocadillo, toda la barra entera estaba ocupada y con cola. Finalmente, encontramos un restaurante abierto, de carretera, donde tomamos un pincho de tortilla, un bocadillo de lomo y unos tomates con ventresca. Allí, en una mesa cercana, comía también lo mismo más o menos Vicente del Bosque.

Bueno, que finalmente llegamos al hotel Arco Úbeda, en Úbeda, claro. Al ser temporada baja, se pueden encontrar buenos hoteles a muy buen precio. Este nos costó 40€. No estaba en el centro, pero sí a 10 - 12 minutos caminando.

Recorrimos Úbeda tranquilamente. Estaba todo cerrado excepto algunos bares. Así que paseamos por todo el casco antiguo.Fuimos al mirador desde el que se ven todos los campos de olivos. Es increíble la cantidad de casas palaciegas, palacios, iglesias que tiene. La plaza Vázquez de Molina es el conjunto más representativo de la ciudad por la amplitud y el esplendor de todos los monumentos que la componen. Es patrimonio de la Humanidad. Caminando por la villa vimos varias agencias turísticas que ofrecían visitas guiadas en sus escaparates. Llegamos a la conclusión de que el día siguiente visitaríamos por dentro:

* La sacra capilla del El Salvador,diseñada por Diego de Siloé, fue mandada construir por Francisco de los Cobos, que fue el patrocinador de muchísimos monumentos por la zona, incluida Úbeda. Lo construyó como panteón, al modo del de Roma, separado de una bonita verja de la iglesia renacentista de planta cuadrada. La fachada principal también es original por los escudos y decoración.

* Santa María de los Reales Alcázares, también en la misma plaza. Lo más importante es que se asienta sobre yacimientos ya de la edad de Bronce, después fue una mezquita hasta que en el S. XII se convirtió en Iglesia Mayor, por tanto, tiene restos de todo tipo. Al igual que en El Salvador, al comprar el ticket te dan una audioguía para ir haciendo la visita a tu ritmo. Luis y yo nos repartíamos los números y nos los íbamos contando. Es una idea genial porque uno presta más atención y además al tener que explicarlo, se recuerda mejor.

* Sinagoga del Agua. Descubierta hace unos pocos años (en 2010 se terminaron las obras) por un constructor que compró el edificio y al comenzar las obras se encuentran con arcos, portadas, la galería de mujeres y otras estancias de gran valor. Incluso limpiando el fondo que era una escombrera que fue acumulando a lo largo de los siglos se encontraron con los 7 escalones judíos de entrada al pequeño depósito de agua purificador. La visita tiene horarios fijos y la mas explicando y mostrando en pequeños grupos. La verdad es que es una sorpresa encontrarse eso en una casa y con ese valor.

Como anécdota contar que en la entrada a la Sinagoga no tenían cambio de 50€ para las dos entradas (9€ los dos) y Luis fue a buscar cambio. Al no conseguir cambiarlo entró en un bar que está cerca y pidió que le cobraran dos cañas a cuenta. El dueño se extrañó, pero aceptó la propuesta. Al finalizar la visita pasamos por él para tomar las cervezas y nos sorprendimos con el local. Estaba dedicado completamente a Joaquín Sabina, decoradas las paredes con fotos, conciertos, portadas de discos, etc, y por supuesto, su música. Tenían enmarcado el pregón que dio hace 2 o 3 años y que leímos. Fue el primer sitio también en el que vimos que con cada cerveza te ponen una tapa bastante grande, que fue de jamón con huevo de codorniz en papel de estraza como bandeja. Curioso el sitio y fantástico el chato.

Nos acercamos a buscar un sitio para comer que habíamos visto anteriormente, de menú y desde allí nos fuimos a Baeza.

Aquí nos pasó lo opuesto al día siguiente. Llegamos y tuvimos la suerte de ir pudiendo entrar en lo más representativo de la ciudad, aprovechando hasta la hora del cierre. Al llegar nos encontramos con el Paseo de las Murallas que nos le recorrimos entero, ansiosos de ver las vistas que ya veníamos contemplando en el trayecto en coche. Está rodeado de montañas, con los picos altos de Sierra Nevada al fondo y entre medias con la inmesidad de olivos que rodean toda la provincia de Jaén. Al llegar a la zona más alta y emprender ya la bajada para visitar Baeza, un hombre mayor nos paró para contar que la iglesia que estábamos viendo era suya, allí habían nacido sus hijos y vivido él durante la mayor parte de su vida. Tuvo que vender la parte del ábside para poder construirse su casa. Como vimos, era una iglesia medieval a la que le quedaba únicamente por fuera el ábside y una fachada; el resto estaba pegada a otras casas. ¡Otra curiosidad!

Total, que bajando desde lo más alto visitamos:
* La catedral. comenzamos por la subida a la torre y luego una visita rápida por toda la iglesia, alternándonos la información Luis y yo de nuevo.
* Bajando pudimos ver por fuera el sminario de San Felipe Neri y, por dentro, el palacio Jabalquinto, con un patio del gótico flamígero muy bonito.
* La antigua Universidad que conserva el aula donde impartió clases Antonio Machado y donde se muestran distintos documentos de su estancia allí. Las dos salas visitables están alrededor del patio central del edificio.
Aquí fue el momento de cierre de todos los monumentos y decidimos buscar alojamiento y quedarnos allí a dormir. Así pasearíamos sus calles, disfrutaríamos de sus puertas, Arcos, Fuentes y Palacios. Cerca de la Plaza del Pópulo, está la oficina de información donde nos dijeron donde estaban la zona de tapeo y buscamos hotel. Finalmente elegimos La Casa de los Poetas, un alojamiento turístico regentado por un malagueño que hablaba por los codos, unía un tema a otro y parecía que no íbamos a salir nunca de allí.
Decidimos tapear al final de la Calle San Pablo, en dos bares donde la tapa que acompaña la cerveza o el vino, es suficiente cena.















Andalucía. 5 y 6 de enero. Nerja, Vélez-Málaga, Málaga.

Amanecemos en Nerja con ganas de dar un paseo ya con sol por el corto paseo marítimo y asomarnos de nuevo al balcón de Europa.

Decidimos continuar el viaje hacia Málaga, pero pasando antes por Vélez - Málaga que está señalada como de interés turístico en nuestra guía de carreteras. Al ser 5 de enero, todo lo monumental estaba cerrado. Había ambiente festivo en la calle por la mañana, los preparativos de la cabalgata y tiendas y bares abiertos.

Paseamos por el pueblo dejando a un lado el Mirador de San Cristóbal que ellos conocen como el de los Remedios. subiendo calles hacia arriba, creyendo estar cerca del castillo, fuimos por un barrio que parecía todo él gitano, con casas bajas, blancas, pobres. Subimos y subimos hasta un monte alto desde el que se divisaba el mar y desde donde atisbamos el Castillo. Habíamos llegado a una colina que estaba entre el Mirador de San Cristóbal y el Castillo. Ya no tuvimos ganas de bajar y volver a subir de nuevo. en cualquier caso sería solo para visitarlo por fuera.

Bajamos de nuevo hacia la plaza principal, la de la Carmelitas, pasando por conventos e iglesias. Nos encontramos con el Teatro del Carmen cuya fachada era una antigua iglesia de un convento. También vimos El Pósito, que fue en el S. XVIII un almacén de grano. Un antiguo fragmento de muralla estaba en la Plaza de la Constitución a la que sea accedía desde unas escaleras, pudiendo ver desde arriba el castillo . Ya casi finalizando el paseo, nos sorprendió la Fuente de Fernando VI, de 4 caños, construida en mármol y trasladada desde otra plaza a su actual ubicación por este monarca. ES posible que fuera una fuente anterior, del S. XVI por su aspecto y decoración, a pesar de que la fecha inscrita es la de su traslado.

A pesar de que yo tenía ganas de ir a Torre del Mar a comer, pensamos que era mejor hacerlo aquí y luego ya ir a Málaga, así que eso hicimos. Buscamos el Paseo de Andalucía, donde nos habían dicho de dos restaurantes que no encontramos. Sin embargo, vimos Casa Paqui, lleno de lugareños, con cola para comer y con una barra llena de tapas variadas, así que decidimos solicitar mesa y esperar. Y nuestro olfato nos dio la razón, comimos de lujo, tapas con las cañas y medias raciones: pulpo frito, calamares a la plancha y tortitas de camarones. ¡Un lujo! El único fallo fue que estábamos en la calle con algo de fresco y al lado de una mesa grande donde los adultos, especialmente uno, hablaba a voces. ¡Qué volumen de voz! En fin, pagamos, reservamos hotel en Málaga y nos fuimos hacia allá, sabiendo que al centro, donde habíamos reservado, no podríamos llegar en coche por pasar por las cercanías la cabalgata, como así fue.

Málaga nos recibió con mucha algarabía, mucha gente en la calle, familias enteras que se dirigían hacia alguno de los puntos del recorrido y, por tanto, con dificultad para aparcar. Decidimos hacerlo un poco lejos e ir andando hacia el alojamiento La Casa Mata Central, una antigua casona con patio, reformada como hostel y que en la planta baja habían dejado para tres habitaciones con baño. Pero era todo muy básico, muy elemental... No nos gustó mucho. No importó porque íbamos a dar un paseo por Málaga, eran las 19:00 horas y a la mañana siguiente partíamos temprano de vuelta a casa.
El hombre que nos atendió en el hostel fue muy amable, nos facilitó un mapa y nos habló de dos sitios de tapeo para ir.

Nos echamos a la calle rápidamente, recorrimos el casco histórico que es pequeño y paseable. Estuvimos por la zona de la Catedral y en el recorrido nos encontramos con uno de los bares recomendados, el Orellana. Fue genial. ¡Qué cantidad de tapas! Tomamos una de champiñones con queso que a Luis le entusiasmaron. Después otra de carrilleras, también riquísimas. Allí había más turistas también degustando las tapas y unos nos hablaron de un bar, el de Lola.

Seguimos paseando, disfrutando de las calles animadas y nos "chocamos" con el Lola, en el que había una cola terrible para sentarse. Conseguimos llegar a la barra y hasta el espacio que había estaba reservado, según nos dijo la camarera. Pero encontramos ahí al ladito un hueco para tomar un par de cañas y dos tapas y estuvo genial. ¡Lástima tomarlo tan apretujados!

Parecía que la cabalgata había terminado. La gente empezaba a invadir todas la calles, no sólo las del recorrido y las familias se iban yendo a sus casas. Tras otro paseo, decidimos acercarnos a por el coche e intentar acercarlo lo más posible a la zona del hotel y, sí lo conseguimos, así que pudimos llevar las maletas.

La anécdota final del viaje la tuvimos al llegar a la habitación. Al no encontrar persiana para no ser vistos por el patio interior del hostel y aislarnos del farol que había en la ventana, Luis estuvo viendo la manera de apagar el farol subido en una silla para desconectar. Imposible. Fuimos a la sala de centralita, donde la caja de luces; tampoco, o quitábamos la luz a todo el hotel o se quedaba así. Finalmente, con desilusión, fuimos a la habitación y al abrir la cortinas Luis se dio cuenta de que sí tenía un estor enrollado en la parte alta y que yo no había visto. ¡Por fín! Aunque no habíamos resignado, nos acostamos más tranquilamente y pudimos descansar hasta las 7:30 de la mañana que nos despertamos y emprendimos la vuelta.

El día 6 de enero comenzó temprano; al encontrar en la carretera, ya en las afueras de Málaga, una cafetería abierta, entramos a desayunar para poder atravesar Madrid antes de comer. Llegamos a Segovia a las tres de la tarde, donde nos esperaba Diego con unos macarrones preparados
.











Andalucía: 3 y 4 de enero. Sabiote, Marcha por la Sierra y Almuñecar

Amanecimos en Baeza dudando si dar otro paseo por la ciudad o ir a conocer Sabiote, hacer un recorrido en la sierra de Granada, antes de llegar a Almuñecar a dormir. Decidimos irnos y seguir descubriendo sitios:

* Sabiote, muy cerca de Úbeda, es un pueblecito con bastante sabor, aunque ya no de la monumentalidad de Úbeda y Baeza. Es una villa amurallada, con distintas entradas y puertas, de las que quedan pocas y flanqueado en una esquina por el castillo. Tenía una zona llamada el Albaicín, blanca, en cuesta, con calles estrechas que se distribuyen en la colina. Alrededor de toda la villa se pueden ver varios valles, aunque el día estaba con algo de niebla y no estaba limpio para divisar la lejanía. Al ser Navidad, tenían decorada la calle principal y algunos de los lugares emblemáticos, como el castillo con un nacimiento de figuras a tamaño real de papel, pintadas, sujetas bajo una estructura y ambientado con puestos ambulantes de quesos, pan, cerámica, etc... La ambientación hecha con poliespán o tela con relleno. En el castillo, soldados y un pequeño campamento.

Dedicamos un par de horas a patear Sabiote, callejeando por el pueblo y visitando la iglesia parroquial en cuya entrada había dos niños que solicitaban el pago de 1 € por ver el nacimiento y lo hacían con aplomo, sin dudar. El nacimiento era grande y estaba muy bien trabajado y realizado. A mí, es que me encantan los nacimientos, las miniaturas de los pueblos y sus tradiciones, con todo detalle.
Acabamos acercándonos al Parque Manuel Jurado, desde el que en días despejados se pueden ver las diferentes sierras y valles que lo rodean: Cazorla, Segura y Despeñaperros.

Desde allí, fuimos de camino a Granada a realizar el Cerro del maúllo, en el Parque Natural Sierra de Huétor. Llegando allí, buscamos donde comer. Todos los pueblecitos son muy pequeños y dudábamos de encotrar un restaurante. Pero lo encontramos en Víznar, una pequeñísima localidad, donde había un asador, el Horno de Viznar y donde pudimos no tomar asado, pero sí una ensalada típica de la zona (no recuerdo el nombre) hecha a base de bacalao, naranja, cebolla y aceitunas negras. Tomamos también un pastel de berengena y otro plato. Todo un poco ligero para poder irnos rápido a realizar la pequeña marcha.

Llegamos a la sierra, donde había varias posibilidades de rutas, de distinta dificultad. Nosotros hicimos la que estaba pensada que era un recorrido de 2 Km con ida a través del bosque y vuelta por un camino amplio. El punto al que había que llegar es un mirador, el del Maúllo, desde el que se contempla la inmensidad de las montañas del Sierra Nevada y desde el que los 360º son de contemplación panorámica. El cerro tiene bastantes trincheras, restos de la Guerra Civil. En 1,30 horas lo hicimos. Fue corto, pero teníamos ganas de poner algo de montaña y senderismo al viaje, que de momento había sido monumental.

Ya desde allí, y anocheciendo, fuimos a Almuñecar donde habíamos decidido en la comida ir a dormir. Fuimos directamente al hotel, en la Playa de San Cristóbal, en primera línea de Playa. El Hotel Playa San Cristóbal nos costó 41€ con desayuno incluido. Las habitaciones tenían nombres de capitales del mundo. La nuestra era Estambul con una TV enorme. El hotel cumplía las expectativas y la localización era ideal, al lado de la playa para recorrer el paseo marítimo y lejos del casco donde hay más ruido. Al llegar al hotel tenían contratado un concierto un cantante que de momento no tenía éxito. Lo cierto, es que cuando llegamos por la noche, la sala estaba llena y el concierto duró un buen rato.

Almuñecar nos sorprendió muy gratamente. El paseo, ya nocturno, por el paseo marítimo de la Caletilla, llegada al centro que es un zoco árabe, al estilo marroquí, aunque con distinto tipo de comercio, muy vital, muy lleno de gente haciendo compras. Buscamos una cafetería caliente donde tomar una manzanilla. No teníamos bien la tripa, por lo que no pensamos en cenar. De vuelta por la zona más moderna hacia el hotel, nos encontramos con el parque del Majuelo, que nos sorprendió por su variedad, tamaño y porque alberga los restos de una factoría de Salazón romana. Resulta que Almuñecar tiene bastantes restos romanos, entre ellos un acueducto del que quedan distintos fragmentos.

Fuimos a dormir, pero con el propósito de dedicar la mañana siguiente a este pueblo que nos ofrecía bastantes posibilidades. Así que el día 4 visitamos:

* Subida al Peñón del Santo, que divide la playa de San Cristóbal y la de la Caletilla y desde la que se tiene buena vista del acantilado, de las playas y del mar.
* El casco antiguo, el zoco, pero ya de día.
* Restos del acueducto y termas romanas que están en el centro de la ciudad.
* Fuimos a turismo situada en una casa singular, el Palacete de la Najarra, que fue de un antiguo terrateniente que se hizo construir este palacio al estilo árabe en decoración, jardines y decoración. Tiene también una casa de muñecas a tamaño natural que realizó en propietario inicial para su hija.
* Finalmente dedicamos un buen rato a pasear y disfrutar el Parque Botánico El Majuelo, con gran cantidad de especies poco frecuentes en el centro de la Península, con esculturas enormes legadas por una visita del presidente Sirio y cuy@s escultor@s eran de aquel país. Allí se encuentran también los restos de la factoría de salazón, de gran interés y de gran sorpresa para nosotros porque no habíamos visto esto nunca.

Ya para finalizar la mañana y antes de irnos hacia Nerja, decidimos comer en un restaurante que el día anterior estaba lleno. Es el bar La Cabaña. De nuevo lleno. Sirven una tapa increíble con cada consumición. Dos tortitas de camarones y otros dos de otra cosa por las dos cervezas. Después pedimos medias raciones. Todo buenísimo, rápido y a muy buen precio. Allí elejimos hotel en Nerja y tras pagar, nos dirigimos hacia allí.

El Hotel Mena Plaza, situado en el centro de Nerja, nos recibió con una habitación majísima por 41 € con terraza. Fue detalle del hotel, que al tener habitaciones disponibles nos subió la calidad de la reserva. Situado en la misma Plaza de España, tras pasar por el arco del Ayuntamiento, adornado con luces navideñas.
Paseamos por Nerja. El día no acompañaba, se puso ventoso y con frío. Nos asomamos al Balcón de Europa, que es de lo más conocido y paseamos por el pueblo. Estaba lleno de extranjeros que pasan allí todo el invierno y se nota en los negocios, bares y restaurantes. El pueblo es de casas solariegas, blancas, grandes, de doble planta, con entradas grandes y sin tráfico, puesto que por muchas calles no hay sitio más que para dos aceras estrechas y un sentido del tráfico. Con los faroles amarillos y sin coches aparcados, las calles tienen mucho sabor. Hay bastantes plazas a recorrer, todas ellas con encanto.
Sin embargo, nos sorprendió la carencia de paseo marítimo. Está a tramos y por la parte baja, puesto que Nerja está situada en la parte alta de una colina.































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