jueves, 20 de octubre de 2022

Valencia en Septiembre

Continuamos nuestro viaje desde la provincia de Castellón, concretamente desde Sagunto.

Itinerario por Valencia

Finalizado el desfile del que hablé en la entrada anterior, decidimos llegar a El Palmar, para hacer una visita a la Albufera de Valencia y ya estar allí desde la mañana.  Teníamos que atravesar la ciudad de Valencia, pero  un gigantesco atasco nos mantuvo parados durante dos horas. Una carrera por la ciudad hizo que se cerrara el paso al otro lado del Turia y en una rotonda tuvimos que parar la autocaravana y esperar. Aprovechamos una terraza cercana para tomar una cerveza y hacer más llevadero este inesperado momento. Con esta situación, llegamos a dormir bien pasadas las doce de la noche. A esas horas, El Palmar era un pueblo fantasma, sin nadie en la calle ni nada abierto. Sin embargo, la mañana cambió el panorama, ristras de turistas extranjeros con el paquete ya realizado y otros muchos en pequeños grupos o en solitario que reservan un paseo en barca  y un restaurante para degustar algún tipo de arroz.

El Palmar era la población recomendada por el valenciano con el que charlé en una cala durante un baño en el Parque de Irta. La villa está en el centro del Parque Natural de la Albufera con tradición arrocera.  Allí hay un gran número de empresas con embarcadero para dar un paseo por la Albufera y muchos restaurantes especializados en arroz y paella. El paseo en barca es una gozada por el paraje, con tanto agua y esa vegetación entre juncos y arrozales. Es un gran humedal con zonas de marjal que le aportan esa cantidad de agua dulce. No obstante, el paseo tiene varias cosas a mejorar. Nuestra barquita tenía, al menos, una fina malla para sombrear, era de motor y, por tanto, ruidosa. El barquero, muy amable, explicaba y respondía a todas las preguntas que se le hacían, pero con el ruido del motor se le oía fatal. Por supuesto, los pobres extranjeros no se enteraban de nada sino sabían español. Entre otras muchas cosas, nos contó que el acceso a la explotación de la Albufera, tanto de pesca como turístico solo es posible siendo del Palmar y perteneciendo a una familia con permiso anteriormente concedido. ¡Es como un derecho de familia! Otra cosa interesante que conocimos durante el paseo fue el índice de salinidad, que es bajo, entorno al 3%, lo que sorprende por la cercanía al mar. Hay muchas almadrabas visibles a lo largo del paseo que recorrimos por la laguna y algunos de los muchos canales. El pez por excelencia es el samaruc, que da nombre a un personaje de la novela de Cañas y Barro, de la que allí,in situ, también hablan. Sin embargo, barracas antiguas, típicas de la novela y serie televisiva posterior, apenas se ven. 

El centro de interpretación se encuentra antes de llegar a El Palmar y merece una visita. Tiene murales explicativos y algunos pequeños paseos con casetas para el avistamiento de aves. Está bien preparado, aunque nosotros lo tuvimos que hacer un poco rápido porque cerraba a las 14:00 y llegamos 45 minutos antes de esa hora. Si embargo, era una hora estupenda para ir a comer. Era domingo y coincidimos con muchas familias valencianas que reservan mesa y arroz en El Palmar. Nosotros elegimos una paella de marisco que estaba muy buena, y que degustamos muy contentos a pesar de que la espera fue un poco larga. 

Barcas y embarcadero en El Palmar

Vista de la Albufera

Arrozales

Paseo en barca en la Albufera








El día era soleado y caluroso y yo no quería perderme un baño en el mar, así que bajamos por la costa hasta la playa de Las Palmeras dónde había poca gente en la arena y nadie en el agua, así que pude elegir zona, mientras Luis me esperaba a la sombra de un edificio. Secarme al sol es otro de los grandes placeres de los que disfruto muchísimo.  Acabamos el día en busca de un lugar para cambiar aguas de la furgo y lo encontramos en un camping donde ya pasamos la noche. Estaba prácticamente vacío, en Mareny de Barraquetes. 

La mañana del lunes amaneció con "resol", con nubes medias que no dejaban ver el horizonte con claridad ni disfrutar de un baño. Así que, se me acabaron los baños en el mar. Tras un paseo por la playa decidimos salir hacia el interior de Valencia donde teníamos prevista varias paradas de interés. La primera sería la Albufera de Anna. Dudábamos si habría agua tras el verano, pero nos aguardaba una grata sopresa.

Esta Albufera es un gran lago, que recoge agua de varios arroyos y de un manantial que nace dentro de él. Paseando por los alrededores, establecimos conversación con un joven del lugar, amante de la naturaleza y del deporte de aventura que nos ofreció muchísima información sobre los cañones, saltos y lugares de interés de la zona, desde Anna hasta Mirelles. Nos dejó perplejos la cantidad de rincones, agua y saltos o gorgos que ofrecía el río Anna al comienzo y el Júcar, más adelante. Hicimos muchos de estos senderos: el gorgo de la Escalera, el sendero que llevaba hasta el gorgo de Gaspar, la fábrica Miguelín y el de los  Vikingos. Cualquiera de ellos, son preciosos, saltos de varios metros, rodeados de vegetación, con buenos caudales, y estando a primeros de octubre,  después de un verano seco. Es un agua limpia, nítida, transparente. Parece que este agua no es estacional. Los acuíferos y manantiales mantienen este nivel de agua. Más adelante, el Salto de Chelsa, que visto desde el mirador del pueblo es increíble.  Siguiendo por esta carretera, llegamos a  Navarrés, donde hay un recorrido, el de los Chorradores. Es un sendero que parte de un aparcamiento, en octubre vacío, pero con pinta de ocuparse en temporada alta, que parte del nacimiento Chorradores, pasa por Fuente Clara, un primer Chorrador, un azud y otro salto final. Todos ello por un sendero descendente y sombrío, aunque la vuelta sería un poco más costosa. Llegamos a Quesa con intención de hacer otra pequeña ruta hacia el salto del molino, pero no lo conseguimos después de muchas vueltas. No había indicaciones y desistimos tras varios intentos. Con esto terminó nuestra incursión en el Canal de Navarrés, que lleva desde Anna hasta Bicorp. Un descubrimiento maravilloso y desconocido completamente para nosotros. 

Uno de los gorgos de Anna

Itinerario de Anna








Un Chorrador, Navarrés

Recorrido por Navarrés

Recorrido en Navarrés

Recorrido en Navarrés

Manantial en Quesa
































Los pueblos de la zona, son pueblos con vida, con población y actividad. Vimos algunas curiosidades:  cómo ponen persianas clásicas, de enrollar, en las puertas, cerrando el acceso a las viviendas.  Muchas de las casas tienen este sistema de protección. Ellos pueden estar dentro y apartan la persiana para entrar o salir. ¡Curioso! 
A Chella llegamos un día de mercado y el pueblo estaba muy animado, con todas las terrazas llenas de gente. Lo que me llamó la atención aquí fue la señalización de aparcamiento que usan. Unos meses se puede en un lado de la calle y otros en el opuesto. ¡Así todos los vecinos contentos, supongo!
Persianas en las puertas. Anna

Aparcamiento en Chella









Lo peor fue continuar la carretera hasta Dos Aguas. Es una carretera de montaña, de curva contra curva, que sube y asciende y vuelve a bajar y que se hace interminable. A medio camino de esta subida encontramos un yacimiento de icnitas, de huellas de dinosaurios, que yo recorrí. Es cierto y se pueden apreciar algunas huellas con ayuda de los murales y carteles allí expuestos. 

Distintos tipos de icnitas

Huellas en el yacimiento de Tambuc








Cambiamos de zona, aunque todavía no de comunidad, pues decidimos llegar a Requena, Villa de interés turístico, a dormir en un parking de autocaravanas. Tras aparcar, dimos un paseo nocturno, no era tarde, pero sí de noche; subimos hacia el castillo y dimos un paseo por la zona antigua: castillo y medina con sus plazas, palacios e iglesias. Fue el día siguiente cuando hicimos un recorrido más instruido, con la información de turismo y tras visitar el centro de interpretación de la ciudad situado en la torre del homenaje. El recorrido histórico artístico de la villa es grandecito; está a falta de rehabilitación y muchos de los antiguos emplazamientos hay que imaginárselos con las explicaciones de los distintos paneles informativos. La medina es bastante grande, con muchas calles y recovecos, que te llevan a placitas, algunas casas antiguas convertidas en museos, algún palacio, capillas e iglesias. Una de las cosas de más interés son los túneles que recorren este barrio, que es conocido como el barrio de la villa. 

Normalmente, cuando vamos de turismo rural es raro que entremos en museos. En esta ocasión visitamos dos enclaves de interés. Una de ellas fue la entrada a las Cuevas de la Villa en la Plaza del Albornoz. Ha sido utilizadas a lo largo de su historia para almacenar cereales y como bodegas de vino. También vimos el osario de la iglesia aledaña. Estas y muchas otras cuevas parece que están comunicadas por túneles de la década de los años 70. La otra visita que realizamos fue a la iglesia más antigua de la villa, la iglesia del Salvador, recientemente rehabilitada. Nos llamó la atención la rehabilitación. A mí me gustó mucho, aunque según nos dijeron fue muy polémica; por otro lado, como suele pasar. 

Requena

Callejón de Paniagua. Requena

Reconstrucción de S. Salvador

Cuevas de la villa. Requena
















Tras comer seguimos nuestro recorrido hacia el parque natural de las Hoces del Cabriel. Teníamos un folleto del parque con distintas rutas. Nosotros queríamos visitar los Cuchillos de Contreras, que Luis había visto en distintos documentales. Para ello, continuamos por la A3 hasta el pantano de Contreras, nos desviamos por una carreterita desde la que se ve la salida de la presa hasta la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel, que señala Maps. Nosotros llegamos hasta que el asfalto se convierte en camino de tierra, continuando por él hasta una verja señalada como finca privada. Allí hay que aparcar, pero el paso caminando está permitido. Ese camino, fácil, sencillo, lleva hasta un puente, hoy en desuso.  A lo largo de todo el recorrido se va disfrutando del paraje y de esos picos escarpados que se conocen como los Cuchillos de Contreras. Un día laboral, paseando en solitario por la zona, disfrutando de esa maravilla es una experiencia maravillosa. 

Cambiamos de comunidad ya, entramos en Castilla La Mancha, para dormir en Minglanilla. Buscamos donde pasar la noche, para el día siguiente salir ya de vuelta, rumbo a nuestro hogar. 

Cuchillos de Contreras

Parque del Cabriel. Cuchillos de Contreras

Cuchillos de Contreras

Cuchillos de Contreras-Parue del rio Cabriel


¡HASTA PRONTO!



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