jueves, 23 de junio de 2022

EXTREMADURA: Jerez - Zafra - Mérida. Abril 2022

Segunda parte del viaje

Primera parte




 




Llevaba tiempo detrás de poder escribir sobre esta parte de la península, que no conocía y que descubrí tras la visita a Lisboa. Y es que esta noche he soñado con Jerez de los Caballeros. Ha debido ser un aviso, una señal de que de hoy era el día de escribir sobre ello.

Estaba previsto visitar esta ciudad desde el momento en que Luis planeó bajar a la parte atlántica de Cádiz y uno de los sitios a visitar de camino era este, además de Llerena; ambos estaban incluidos en nuestra ruta, aunque sufrió modificaciones al cambiar el itinerario, ya que ahora veníamos desde Lisboa y no desde Segovia como en principio estaba programado.

Jerez nos recibió con un área de autocaravanas en las afueras de la ciudad, bueno, asfaltado, con sombras, con servicios de toma de agua y desagüe, lo cual fue un buen comienzo. En el parking había una autocaravana con una nota en el parabrisas que decía "Prensa" y añadía un teléfono.  Allí aparcamos y caminamos hasta el centro del pueblo para tener una primera impresión.  Y sí nos impresionó, por dos cosas. Una por las torres visibles que se abrían camino entre todos los tejados  y otra por lo vacía que encontramos la villa. Al día siguiente lo entendimos: era la tarde de un martes, 19 de abril, después de toda la Semana Santa. Esa semana, los ciudadanos descansaban de tanta celebración. El día siguiente, por la mañana, percibimos mucha más actividad.

Paseamos, recorrimos sus calles, plazas, torres, parques y Puertas de entrada a la villa. Disfrutamos de la belleza de sus torres: las de la iglesia de San Bartolomé, iglesia de San Miguel e  iglesia de Santa María. Subimos a la Alcazaba, paseando por sus jardines, divisando desde las almenas y contemplando las vistas del Pueblo con sus torres. Otra torre en la lejanía también se distinguía, la corespondiente a la iglesia de Santa Catalina.  No nos defraudó nada Jerez de los Caballeros. Una historia de las culturas que por ella han pasado, dejando cada una su rastro en la arquitectura, en los distintos monumentos y en los palacios, conventos y casas que se ven al recorrer las calles. Todo ello protegido por restos de la muralla, cuyos lienzos van apareciendo a tramos. 

En la Plaza de España o en sus cercanías estaban algunos bares o restaurantes abiertos que nos ofrecieron un lugar agradable para comer y hacer un descanso en la jornada. Como curiosidad, comentar que en nuestro recorrido coincidimos con una pareja cargados de aparatos fotográficos. Eran los de la furgoneta de prensa. Él era un tipo muy curioso, no paraba de hablar, chapurrear un castellano curioso. Era alemán, hijo de portugueses o brasileños, que recorría España con su pareja, para escribir e ilustrar guías para autocaravanas en alemán. Muy simpático y con mucho humor. Con ganas de conversación y conocer gentes variadas. Tras un largo rato de cháchara, nos despedimos. Ellos dedican mucha más tiempo a cada lugar. Nosotros emprenderíamos nuestro camino hasta el siguiente punto.

Iglesia de Santa María

Alcazaba

Torres de Jerez de los Caballeros

Interior de la alcazaba


 







Cerca había visto Luis, en Santos de Maimona fotos relacionadas con Gaudí. Nos acercamos a verlo. Se trataba de una finca privada, cuyo propietario ha ido haciendo poco a poco un pequeño parque temático visitable previa cita. Fue curioso, aunque nosotros solo lo vimos desde fuera. 

Santos de Maimona

 El objetivo era llegar el viernes a Huelva por lo que   teníamos   que elegir qué visitar a continuación. Aunque     Llerena era lo   previsto, se nos quedaba a trasmano y   preferimos ir a ver Zafra   que aparecía como lugar de gran   interés turístico y nos pillaba   mejor en nuestro itinerario de viaje. 

 Zafra también tiene un área de autocaravanas amplio y bien preparado, en una zona bastante céntrica como para dejar en el parking el automóvil y caminar por la ciudad. 

Zafra fue una ciudad amurallada de la que quedan algunas de sus puertas de acceso, como la Puerta de Jerez o la de Badajoz con el Arco del Cubo. El casco histórico es un conjunto artístico de interés Nacional con conventos, monasterios e iglesias, testigos de su historia. Destacar la plaza Grande y la Chica, comunicadas por un arco, que son el centro neurálgico donde uno puede 

disfrutar del entorno sentado en alguna de sus terrazas. Curioso es el medidor que todavía se mantiene en uno de los pilares de la Plaza Chica, donde en el Medievo se hacían transacciones comerciales de la época. No se puede uno olvidar del Alcázar o Palacio de los duques de Feria, que hoy es el Parador de Turismo y al que se puede entrar a visitar las zonas comunes. Paseando nos encontramos con la casa de Aljímez que nos deja la huella mudéjar. Visita obligada es el convento de Santa Clara. Nosotros lo visitamos poco antes de comer, por lo que pasar a la tienda al final de la visita fue inevitable; compramos unas tejas que estaban deliciosas y unos bollitos que también hacen las monjas de manera artesanal. Ambas las llevamos a Huelva y allí, con los familiares, cayeron rápido las dos cajas. El claustro del ayuntamiento también merece una visita al igual que la Casa Grande de los Maza Maldonado, que hoy lo ocupa una cadena de ropa juvenil. Antes de irnos, visitamos el Hospital de Santiago, un sitio muy curioso fundado en el S. XV y hoy residencia de mayores. 

Plaza Chica con el medidor

Casa de Aljímez

Hospital de Santiago

Puerta de Badajoz y Arco del Cubo



















Zafra nos gustó. Se puede disfrutar de la ciudad durante más de una jornada si se quiere visitar tranquilamente, y conocer también la vida y actividad de la villa. Es grande, con mucho para visitar y un casco histórico muy paseable.

Nuestra siguiente parada fue Aracena, ya en la provincia de Huelva, pero eso lo contaré en otra entrada dedicada a Andalucía. Seguiré con Extremadura y fue Mérida la ciudad que visitamos, diez días más tarde, después de estar por Huelva y Cádiz. 

¿Qué puedo decir de Mérida que no esté escrito, que no se conozca, que resulte interesante a los lectores? Sólo puedo insistir en lo ya conocido. Que es sorprendente estar en el circo romano e imaginarse la actividad que allí se desempeñaba hace 2000 años. Bajar a la arena y sentirse diminuto en ese campo donde  corrían caballos o cuádrigas e imaginarse repleto de gente animando y gritando es increíble. 
Hacer el recorrido indicado para visitar el teatro y anfiteatro es otra maravilla. Allí todavía se hacen espectáculos; yo tuve la oportunidad de ver y escuchar un concierto en una noche de verano y la experiencia fue espectacular. Parece mentira que tantos siglos después, un recinto se use para asuntos similares para los que se creó y que el público asistente pueda disfrutar tanto como entonces. Esta es mi aportación, la de visitar estos lugares emblemáticos trasladándose a la época e intentado sentir y vivir lo que allí sucedía hace tantos, tantos años. 

Teatro romano

Circo Romano









Anfiteatro Romano
Pasear por Mérida es un lujo. El puente romano, el   templo de Diana, la casa romana o el acueducto de los   Milagros son otros lugares para detenerse. Aquí si tengo   una salvedad, el acueducto de Segovia, mi ciudad, sigue   asombrando, más si cabe que el de Mérida, aunque las   ciudades son muy distintas, claro está. Los árabes   también dejaron su huella en esta villa, manteniéndose todavía en pie, la Alcazaba. En fin, me dejo cosas
seguro, porque estuvinos solo un día y seleccionamos   todo lo refernete a Roma, pero la ciudad tiene palacios, iglesias, conventos y catedral. En fin, una joya de   ciudad en la que merece la pena pasar unos días y   disfrutar de su historia y las huellas que ha dejado. 

Acueducto

Templo de Diana













¿Lo peor de Mérida? Que el área de autocaravanas, que ya está terminado, está sin abrir, sin inaugurar, en la zona del recinto ferial, por lo que hay que buscar un lugar por los alrededores. Una pena, estando ya hecha toda la instalación. Por lo demás, una ciudad para disfrutar unos días, tanto de su historia, de su arte, como de su vida social y de alterne. 

Dejamos para otro viaje la visita a Llerena, la mina de la Jayona (monumento natural del municipio de  Fuente del Arco) y la Ermita de Nuestra Señora del Ara, conocida como la Capilla Sixtina de Extremadura. Una lástima que no nos diera tiempo, pero una suerte, porque así ya tenemos excusa para volver por la zona.

Un abrazo a todos los seguidores de mi(s) blog(s). 



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