miércoles, 26 de mayo de 2021

5 - Los ARRIBES - RESUMEN: Lo que NO te puedes perder

 Son muchos los rincones, senderos, miradores que ofrece esta región de los Arribes del Duero. Es un río caudaloso que al entrar en Castilla y León va encañonándose ofreciendo panorámicas espectaculares. Las compañías eléctricas en los años sesenta del siglo anterior fueron realizando embalses para aprovechamiento hidroeléctrico y es impresionante porque el Duero está continuamente embalsado, uniéndose colas con nuevas cabeceras y creando continuos saltos. Éstos sorprenden porque rompen completamente el fluir del río, lo irrumpen de lado a lado, creando zonas de gran cantidad de agua y caídas, que según el momento, la compañía, la estación.... tiran o no agua. Son obras de ingeniería increíbles, más si uno se imagina haciéndolos manualmente, a base de voladuras, pico y pala de un montón de trabajadores. Así hay creados los poblados en las cercanías de los saltos, que eran pequeños núcleos urbanos con infraestructuras para los empleados y familiares, teniendo así, parcelas de recreación, iglesia, piscina, etc....

Muchos de los sitios ofrecen rutas de senderismo más o menos largas, pero muchas de ellas pueden reducirse porque las pistas son asequibles a los coches hasta pequeños aparcamientos donde ya sí se deja el coche y comienzan los caminos más estrechos para realizar a pie. 

¿Qué no se puede uno perder en la zona?  siguiendo el sentido norte - sur, es decir de Zamora a Salamanca, yo señalaría:

*  El mirador de Sao Joao das Arribes en Portugal. Está a 22 Km de Miranda da Douro, se llega en coche hasta la ermita donde está el mirador, con distintos sitios en los alrededores. 

* Miranda da Douro es una población interesante de visitar con un casco antiguo interesante, con castillo, concatedral, construido sobre el Duero y con miradores desde el pueblo. Tiene un camping muy bien puesto donde hay también lugar para las autocaravanas. 

* Fariza. Se llega en coche hasta la ermita de Nuestra Señora del Castillo, desde el que se ve ya y se llega tras 500 m  al mirador de las Barrancas. Es espectacular. En la ermita se puede aparcar y pasar la noche en autocaravanas, aunque sin ningún servicio. 

* Fermoselle es la población central, con muchas posibilidades de hostelería. La villa es muy bonita, con mucho sabor tradicional y con varios miradores dentro del pueblo. Desde allí, hay que ir a la Ermita de Santa Cruz, a 1,5 Km accesible en coche. Allí se deja el vehículo y se comienza el sendero hasta el Mirador de las Escaleras. 

* Villarino de los Aires se puede coger el camino de AmbasAguas para ver la desembocadura del Tormes en el Duero. Esta misma vista, se tiene frontalmente en Portugal, llegando desde Fermoselle a 9 Km de distancia. 

* Pereña de la Ribera para ver la caída del río Uces en lo que se conoce como Pozo de los Humos. Se ve de frente la cascada completa. 

También allí, se recomienda hacer la ruta del Pozo Airón, que nosotros no hicimos.

* Masueco de la Ribera. Tiene una ruta de senderismo, con una plataforma final que se adentra en la cascada para ver y sentir desde arriba la caída del Pozo de los Humos. 

* Aldeadávila de la Ribera tiene bastantes cosas:

1- Mirador de Picón de Felipe al que se llega andando por un sendero (3 Km i+v)

2- Mirador del Fraile (estaba en obras)

3.- Mirador del salto de Aldeadávila (con carretera estrecha, difícil, de muchas curvas pronunicadas)

4.- Mirador de Rupurupay (a 100m del aparcamiento). No lo hicimos.

* Saucelle: mirador del Picón del Moro es el mejor. 

El parque de los Arribes del Duero continúa hacia el sur alcanzando poblaciones como La Fregeneda, Hinojosa de Duero o  San Felices de Gállegos, que bien parece merecen una visita. En nuestro caso, esto será motivo para otra escapada. 

Dejo a continuación, imágenes de los mapas y rutas que he ido recopilando de las oficinas de turismo. Las fotos de los distintos miradores y poblaciones están repartidas en las 4 entradas que hay sobre los Arribes.


Plano de Toro


Rutas desde Aldeadávila



Plano de Fermoselle


Rutas senderismo desde Fermoselle




martes, 25 de mayo de 2021

4 - Los Arribes Salmantinos (continuación)

Aldeadávila tiene varios miradores y rutas a realizar y cuesta elegir entre ellos. En turismo nos recomendaron hacer el del salto, así que allí fuimos.  La subida al salto, donde se encuentran las oficinas de la eléctrica se realiza por una carretera estrecha, empinadísima, de curva contra curva de 360º, diseñada para conductores expertos. Pero el espectáculo arriba es espléndido, increíble. Uno de los mejores que hemos visto. Han construido varios miradores desde los que asomarse sin peligro, con barandillas y el espectáculo está garantizado. Allí hicimos gran cantidad de fotos y vídeos y disfrutamos durante un largo rato. 

Ya de vuelta, bajando despacio por esas revueltas, nos acercamos hasta Mieza. Llegando al mirador de La Code en coche, encontramos un merendero buenísimo, con unas vistas espectaculares, donde estaba el mirador del Colagón del Tío Paco. Así que, un buen sitio para una buena comida campestre. De ahí al Mirador de La Code es un paseo corto por pista, muy agradable. Y el mirador es también espectacular. Uno no se lo puede perder si está por la zona. De vuelta en coche, se pasa también por el mirador del Águila de la Peña y por supuesto, nos acercamos también. Todos son bonitos, pero si hay que elegir, el de La Code sin duda ocupa el primer puesto de ambos. 

Seguimos de visita por la zona y ya pensando en terminar el viaje, así que decidimos llegar a Saucelle. Allí el mirador del Salto era el recomendado. Bajamos por una carretera que nuevamente es empinada, con curvas continuas que baja hasta la presa. Cruzando el puente de la propia presa se atraviesa a Portugal. El Mirador del Salto de Saucelle está bastante antes de bajar a la presa y con eso es suficiente. Las vistas desde ahí son buenas y las que te ofrece la presa no mejoran en nada las anteriores. Una vez ahí dudamos si volver por el mismo camino y realizar un pequeño sendero que lleva a un mirador construido en una plataforma en vuelo sobre las rocas; al pasar no paramos porque no teníamos información sobre él, pero tras ver la zona, decidimos que lo haríamos el día siguiente a la vuelta. Es el mirador del Picón del Moro. 

Hoy acabamos el día entrando nuevamente en Portugal, en la población más próxima que hay, que es Freixo de Espada e Cinta, una villa grandecita, con recinto ferial y todo, con pinta de tener vida, pero nosotros no la encontramos. Nuevamente paseamos por el pueblo sin encontrarnos apenas gente; buscando un bar donde poder tomar una cerveza y ver lo que hacen los lugareños, conseguimos ver uno abierto, con una pequeña terraza, donde estaban algunos trabajadores disfrutando de su cerveza y eso hicimos nosotros también, antes de retirarnos al parking de autocaravanas que tenían en la zona multiusos, en la parte alta, donde el recinto ferial. Un parking con todos los servicios, incluida la luz, aunque estaba todo él en cuesta; hubo que buscar el lugar más plano, cercano a la toma de corriente eléctrica. Esto estuvo genial porque pudimos cargar los móviles, las tablets y usar el microondas que habíamos instalado y que todavía no estaba estrenado. 

Dormimos bien, tranquilos, sin ruidos, con todos los aparatos cargados y tras un buen desayuno con tostadas, mermelada y magdalenas, emprendimos el regreso a casa, pero sin prisa. Todavía teníamos que aprovechar lo que la ruta nos ofreciera en la vuelta. 

La primera parada fue en el Mirador del Picón del Moro, de Saucelle. Hay una pequeña explanada donde poder aparcar y comenzar el sendero. El problemilla es que había un montón de ganado suelto en la mitad del camino. Nos armamos de valentía, pasamos y...¡menos mal! El mirador es una maravilla. De los pocos que tienes visibilidad casi de 360º, y mereció la pena la parada y el sortear la vacas. 

La siguiente parada sería Salamanca. Un recorrido por la ciudad, para recordar viejos tiempos; entramos en la catedral, caminamos por la Plaza de Anaya, el Patio Chico, la Rúa Mayor, el convento de San Esteban, La Pontificia, la Plaza Mayor, la casa Lis, el jardín de Jacinto y Melibea..... Siempre es agradable roconocer los lugares donde has pasado un tiempo de tu vida y de donde guardas buenos recuerdos. Ahora sí que acaba el viaje y volvemos a casa. 

Mirador del Salto
 de Aldeadávila


Mirador del Salto de Aldeadávila



Mirador de La Code


Mirador de La Code


Mirador del Salto de Saucelle


Mirador del Picón del Moro


Freixo da Espada e cinta


Salamanca: Catedral tras Casa Lis



Hay otra entrada con los rincones más importantes de los Arribes, aquéllos que no te puedes perder.

Un abrazo

Hasta siempre






 

domingo, 23 de mayo de 2021

2 - Los Arribes Zamoranos - 17 y 18 abril de 2021

 Ya conté la primera inmersión en esta zona contando la zona de Valdeperas y Miranda. Hoy continúo narrando los miradores, senderos y rutas que hemos hecho. Estamos a mediados de mayo, concretamente a 16. 

El mirador de Sao Joao das Arribes, fue la primera excursión. A pocos km de Miranda, está la ermita de Sao Joao, con su altar exterior de granito. Un merendero fresco con parrillas y mesas y bancos donde, supongo, los lugareños acudirán a celebrar sus fiestas. Pues allí, allí mismo está el mirador, con vistas espectaculares al Douro. Sentados en una Gran Piedra, a la sombra de una encina, disfrutamos Luis y yo del espectáculo natural. Observando, descubrimos como las golondrinas entraban abajo, continuamente y salían veloces hacia los aleros de las grandes losas de piedra. Luis llegó a la conclusión de que entraban a por arcilla que llevaban presurosamente a su nido, para hacerlo para fortalecerlo.

Hicimos una pequeña explotación por los alrededores, descubriendo otros pequeños miradores y un pozo romano. Allí entre estos vericuetos estuvimos charlando con una pareja, amantes de los pájaros, que llevaban un gran teleobjetivo en su cámara para captar los nidos y movimientos de las aves. Nos contó donde había buitres, águilas, nidos, dónde iban todos los años a otear.  Un encuentro casual, corto e interesante.

Cozcurrita fue el siguiente destino. Tenía que recorrer el pueblo de mi amiga Aurora, del que tanto había oído hablar. Rodeé la iglesia, charlamos con algunos de sus familiares y así nos indicaron cómo ir el mirador de Cocubilla desde el que el Duero vuelve a ofrecernos su discurso entre cañones. El sendero de los molinos debe ser bonito; lleva, si se quiere, hasta la ermita de Fariza, pero el paseo de la mañana y sol que estaba apretando, nos quitó las ganas de ir andando. Así que, cogimos la furgo (nuestra Blanqui) y nos dirigimos a uno de los destinos emblemáticos de los Arribes. 

Desde Fariza, se llega por carretera estrecha a la ermita de Ntra Sra del Castillo, lugar espectacular por la localización. Allí hay un mirador con carteles explicativos de la fauna y flora, además de algunos pensamientos, que me gustaron y que luego escribo más adelante. Me encantaron; seguramente también, por el lugar y lo que se veía desde él.   De la ermita sale el sendero indicando el Mirador de las Barrancas, que está a 500 m . Por el momento, el mejor que hemos visitado. Se disfruta de distintos cañones o farallones, siendo uno, claro, el creado por el Duero. 

Volvimos a Fariza, al bar Tropical, recomendado por Aurora y dónde disfrutamos de una cerveza. Allí Fernando, el dueño, nos recomendó ir a la ermita a dormir y eso hicimos, puesto que hay un aparcamiento protegido, con encinas y donde pasamos la noche. El  cielo estaba despejado y disfrutamos de una noche estrellada, con la vía Láctea clarísima. Mirando al Duero y bajo ese cielo, sentados en un banco, disfrutamos de un vino y unos pistachos. 

Amanecimos en la ermita de Nuestra señora del Castillo y decidimos dar un paseo para comenzar el día. Ayer Luis ya había visto un saliente del que intuía que podría haber buenas vistas y hoy fue la primera sugerencia. Así que,  allá fuimos en busca de un camino que nos acercara al cañón. Luis que no se resigna en la expedición de nuevos caminos y yo, que me animo y  le sigo, buscamos un  primer sendero a  seguir y luego campo a través hasta llegar al lugar, y .... ¡mereció la pena! Las vistas desde las rocas ofrecían unos cortados verticales y al Duero abajo, serpenteando. No sé si los lugareños tendrán ya bautizado el lugar, pero yo sí lo hice, Mirador del Empeño, en honor a la perseverancia de Luis por conseguir llegar.

Ya de vuelta a la ermita donde "Blanqui" nos esperaba, cansados pero contentos del paseo, fuimos a Mámoles a comer y a hacer alguna otra ruta sencilla. Encontramos un sitio rodeado de flores donde paramos y preparamos la comida que tomamos desde nuestro pequeño comedor protegidos del viento y del sol. Desde ese mismo lugar partía el sendero al Alto del Cuero. El recorrido fue corto, unos 3 km ida y vuelta y sencillo, de manera que nos permitió llegar a Fermoselle donde teníamos reservada habitación en el hotel del Marqués. 

Tenia un pack - regalo de mis compás del trabajo, que consistía en noche con desayuno y visita a una bodega y este hotel nos venía de lujo, a mitad de todo el recorrido. Hicimos acto de presencia, pero quisimos aprovechar a realizar la ruta al Mirador de las Escaleras, en las cercanías de Fermoselle. El sol ya no apretaba tanto y quedaba tiempo y luz para realizarla con tranquilidad.  Llegamos en coche hasta la ermita de Santa Cruz, lugar buenísimo también para pasar la noche, si hubiera sido el caso. Desde ahí son 3 km i/v y sencilla. Arriba, estaban los restos de una antigua construcción donde los carabineros, antiguamente, vigilaban el paso con Portugal.  El mirador, junto al de las Barrancas de Fariza y el Sao Joao en Miranda da Douro, fueron excepcionales. La luz del atardecer ayuda mucho en ese encanto que tiene el llegar a sitios tan excepcionales y disfrutarlo en compañía únicamente de las aves que entraba, salían u oteaban en el cañón. Una maravilla! 

La vuelta al aparcamiento la dedicamos a diferenciar los distintos tipos de árboles que se dan en la zona y que un cartel previo nos había instruido. Así diferenciamos el Quejido,  la Encina, la Olivilla, Cornicabra, Madreselva, Zumaque y Enebro. Fue divertido! 

Acabamos el día en el hotel cenando en la terraza. No había apenas clientes, pero el lugar era bonito, con distintas alturas, amplia, con luces, en fin, con encanto. Ya servidos, tres jóvenes extranjeros entraron también a cenar. Creo que los callos que pidieron, entre otras cosas, no les gustaron. Jaajaja! Con la botella de vino de la zona que nos tomamos para acompañar la comida alcanzamos el momento de ir a dormir. 

Hasta mañana! 

Cozcurrita

Mirador de las Barrancas


En la ermita de Fariza



Mirador Sao Joao das Arribes 



Mirador del Empeño

Mirador del empeño, Fariza

Mirador de las Escaleras, Fermosello

Flora de la zona


Mirador Sao Joao das Arribes           




viernes, 21 de mayo de 2021

3 - Los Arribes del Duero: dos países y dos provincias

Nos levantamos a desayunar en el hotel, para cumplir con su horario como nos habían advertido. Al bajar al salón  (primera vez en interior) nos tenían ya asignada mesa; el desayuno estuvo bien. El dueño del hotel, que es quien nos atendió por la noche y tb ahora , es un hombre charlatán,  que le gusta la conversación. Nos habló de su hijo dedicado a la coctelería, sus proyectos de jubilación, su diseño en forja, sus avances en albañilería con cal, etc.. Bueno, un tipo curioso. Nos enseñó su bodega.

Fermoselle tiene comunicadas gran cantidad de bodegas por debajo de las  casas y en distintos niveles. Los fines de semana hay una visita guiada para recorrer parte del pueblo por los túneles y puertas entre casas, pero era un miércoles y la opción no era posible. Su bodega era curiosa; estaba debajo de la casa, era alta e incluso tenía arcos de medio punto entre las tres secciones que la componían. La última, rezumaba agua por algunas zonas, parece ser, situación natural. El hombre fue muy cordial y finalmente nos indicó dónde comprar vino para llevar, así que esa fue nuestra siguiente parada, en la cooperativa de vino y aceite. Compramos dos cajas de vino variadas para casa, aunque alguna tomaríamos a lo largo de nuestra escapada, en las noches en nuestro hogar móvil. 

Aunque intentamos una pequeña ruta de senderismo al final del puerto de la Cicutina,  antes de cruzar el puente de S. Lorenzo, la cascada estaba seca y la ruta no aportaba gran cosa, así que volvimos a subir el puerto (un poco antipático), para comer en Fermoselle. Lo hicimos en el restaurante Europa, con muy buena crítica y desde mi punto de vista, bien merecida. Estaba todo rico,  con buena atención y muy cuidadosos con las medidas sanitarias en pandemia.  

Tras la comida copiosa y con un día de calor, decidí ir a recorrer el pueblo, disfrutar de su arquitectura y de los miradores que el propio pueblo tiene. Una mujer con ganas de charla me acompañó parte del recorrido y así me fue más fácil llegar a todos los rincones, pues el pueblo es enrevesado entre sus calles y cuestas. El mirador del Torejón y el de los Barrancos fui con ella. También me enseñó la casa donde se había criado su marido cuando era niño. Ella misma se admiraba de las condiciones en las que se ha vivido no hace tanto tiempo atrás. Por supuesto que el mirador del Castillo es el mejor de todos los de la villa. 

Optamos por ver la desembocadura del Torres desde Portugal, a realizr el sendero de las Dos Aguas, en lugar de desde Villarrino de los Aires. Cruzamos y siguiendo las indicaciones de turismo, llegamos a estar frente a este abrazo de aguas. El Tormes no llevaba mucha agua y el Duero, con tanta presa, tenía reducido su caudal. Dicen que esto puede cambiar en minutos: se oye una sirena y el agua empieza a subir. Me encantaría ver esto; lo he visto en vídeos, pero tiene que ser impresionante ver esa fuerza del agua, esa inundación del cauce y ver llegar esa lengua de agua tan poderosa. No fue el caso, me di un baño de pies y esa satisfacción sí la tuve. 

Nos adentramos más con la furgoneta y luego caminando para ver esta ladera y el cauce desde el país vecino. Fue un rato largo y agradable que tuvo su retorno a Villarino de los Aires, ya en España, donde un parking de autocaravanas nos esperaba. Estaba bien puesto y con todos los servicios a excepción de luz. Allí pasamos una noche muy tranquila; ninguna otra autocaravana nos acompañó. 

En Villarino amanecimos y fuimos a la oficina de turismo donde una mujer nos explicó con todo detalle lo importante del pueblo: nos dio la LLAVE del horno y nos recomendó el mirador de la Faya. Hicimos una pequeña compra en el pueblo, realizamos el pequeño itinerario que nos recomendó con tanto entusiasmo; el horno, desde luego es curioso: grande y se mantiene como curiosidad etnográfica que merece la pena visitar;  el mirador, una vez en el pueblo y con tan fácil y rápido acceso, merece la pena acercarse. El pueblo tiene diseñada un pequeña ruta con 9 puntos a visitar, aunque nosotros vimos estos dos y la casa tradicional. También nos contestó a algunas preguntas como la razón de esos poyetes de piedra la altura del primer piso o vasijas de cristal en lo alto de la chimenea. Parece que para secar los embutidos se colgaban en esos poyetes y para ahuyentar hechizos y embrujos los habitantes colocaban esas vasijas. ¡Cosas de la tradición!

Esta misma mujer de turismo nos dijo que  el Pozo de los Humos tenía dos perspectivas desde dos pueblos distintos: Pereña de la Ribera y Masueco. El primero ofrecía una panorámica frontal de la caída del agua, ideal para épocas de pocas lluvias y el segundo que te llevaba caminando hasta una plataforma construida encima de la cascada, recomendable principalmente para momentos de lluvia. Elegimos la primera opción y yo creo que acertadamente: era primavera, había llovido, pero el río Uces y su caída de agua es estacional y desde el mirador de Pereña se veía su caída expcepional, que no era abundante en agua, pero se veía completa. La otra opción, la de Masueco, debe ser la más conocida y visitada, pero nosotros nos conformamos con esta vista. No obstante, ampliando alguna de las fotos, veréis la plataforma desde la que se avista la caída. 

Nos dirigimos ya hacia Aldeadávila, seguimos bajando por la provincia de Salamanca. Allí teníamos varios miradores desde los que avistar el Duero, pero antes disfrutamos de nuestra comida casera en un merendero, y ya inicio del primero de los miradores, de Picón de Felipe. Éste es uno de los indispensables y no nos defraudó. Una pequeña caminata para llegar allí y disfrutar de los cortados y caídas verticales para contemplar el río y la presa de Aldeadávila. Es increíble la estación hidroeléctrica que hay continuamente a lo largo de todo el Duero; ésta es enorme, con varias subestaciones. El otro mirador recomendado es el del Fraile, pero en estos momentos están en obras y fuimos el día siguiente al salto de Aldeadávila, pero esto lo cuento ya en la siguiente entrada, puesto que lo hicimos al día siguiente. 

El parking de autocaravanas donde dormimos era un AC, que estaba muy bien, con árboles y servicios.Es un área de un albergue.  Esta vez, sí tuvimos dos vecinos.  Las imágenes añaden información a lo comentado y por ello propongo ver un vídeo corto y unas cuantas fotos. 



Desembocadura del Tomes, visto desde Portugal



Mirador de Picón de Felipe- Aldeadávila



Mirador de Picón de Felipe - Aldeadávila



Pozo de los Humos, desde Pereña de la Ribera




Mirador del Castillo - Fermoselle 

 

Horno de Villarino de los Aires









Vuelta por el sendero de Picón de Felipe



lunes, 17 de mayo de 2021

1- Comenzando la escapada por los ARRIBES

Después de algunos retrasos ( primero mi talón de Aquiles, luego el tiempo y después los remates finales de la furgo) partimos hacia los Arribes del Duero, con ganas atrasadas de patear, disfrutar y percibir con todos los sentidos. En plena primavera, después de lluvias y con buen tiempo, parece que la ocasión será única. 

Partimos tarde, así que visitamos Toro, el Salto de Villalcampo y llegada a la playa fluvial de Ricobayo donde pasar la noche en un parking de autocaravanas a la orilla del río.

La visita a Toro ha sido espontánea; no estabas en los planes, pero al pasar por allí decidimos comer y visitar la ciudad. Comimos en un área recreativa y allí cerca está el puente medieval. Qué curioso cómo quiebra el Duero allí. El puente está construido en paralelo al cauce, que gira 90° para pasar bajo sus ojos. Lo veréis en una foto desde lo alto del castillo. Visitamos la Colegiata, pero no completa pues estaban los bomberos alertados por el humo de un cortacircuitos. Pudimos ver la Portada de la Majestad, S. XIII esculpida en piedra y con su policromía original. Fue una suerte que nos diera tiempo a ver esta parte, antes de que nos echarán. ¡Una maravilla!  Continuamos la visita por el paseo - mirador que lleva hasta el castillo. Queda poco de él, los muros exteriores reconstruidos, pero su historia no ha desaparecido, pues ha sido testigo de grandes acontecimientos. Vimos el Verraco Celtíbero, la Puerta Corredera. La ciudad cuenta con un casco interesante; palacios, casas civiles antiguas, irregulares soportales, .... Un conjunto muy interesante. Fue una visita corta, pero muy aprovechada y nos sorprendió muy gratamente, aunque le falten arreglos y rehabilitaciones por muchos rincones. 

Por lo demás, llegando ya a los Arribes, contar la magnificencia del campo. Flores amarillas, densas, tupidas, moradas entre las vides, encinas en flor, verde por todos los lados. Al pasear, el olor de las acacias en flor se suma al panorama y dispara todas las sensaciones. Un placer que, espero, no haya hecho más que empezar.

Comenzamos un nuevo cía con una ruta para ver la Cascada de Abelón. Llegamos en coche siguiendo la pista hasta el final y desde ahí bajamos siguiendo el sendero. Primero el de la izquierda, para llegar a la cascada. Después, el del mirador de La Poyata y la roca de la Cascada. Disfrutamos de lo que llaman cortinas ( pequeñas fincas calladas en piedra para que paste el ganado), pero sobre todo, de cómo está el campo. Y eso que el día ventoso y nublado no nos ha acompañado mucho.  Los restos de antiguas edificaciones, sobre todo molinos, no deja de sorprender.

Ya tarde, sobre las 14:30, fuimos hacia Villadepera, dónde disfrutamos desde la caravana, del puente del Requejo. Allí nos tomamos pollo en pepitoria, mientras el puente y desde el Mirador del Pino, como se conoce, nos ofrecía su encanto. No hay apenas gente, así que las rutas y las vistas son especiales. 

Fuimos a Miranda para acabar el día. Era domingo por la tarde, recién abiertos tras la pandemia y estaba el pueblo vacío. Eran las siete de la tarde y nos encontramos a muy pocas personas paseando. Todo estaba cerrado. El casco antiguo tiene mucho encanto, es amplio y muy agradable de recorrer, pero impresiona verlo tan vacío. La zona nueva estaba desértica también. Pronto nos fuimos a la furgo; la noche la pasaríamos en el camping. Éste está genial, muy cuidado, bien puesto, con todos los servicios.... Allí elegimos sitio y pasamos la noche y la mañana siguiente holgazaneando un poco, tomándonos la mañana con calma. 


Puente del Requejo (desde la furgo)

Campo florido

Abelón - zona de molinos

Abelón - molinos

Toro




Vista del puente de Toro desde lo alto

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