martes, 25 de abril de 2023

TENERIFE - Febrero de 2023 - CARNAVAL

 Era el segundo intento de conocer el carnaval tinerfeño. El año pasado, que visitamos la isla con la idea de coindicir con esta fiesta, se suspendió por la alta incidencia que todavía había del COVID 19. Pero este año sí coindíamos y llegamos en pleno festejo.

La residencia la teníamos en el mismo lugar que el año pasado, en Puerto de la Cruz, en los Apartamentos Coral Teide Mar, que nos dieron buen precio y desde allí, con un coche alquilado nos fuimos desplazando a unos lugares y otros. 

Llegamos un sábado, ya tarde procedentes de La Palma en un vuelo que se retrasó, aterrizando en Tenerife Norte a las 22:30 de la noche, así que fuimos directamente al apartamento. Diego, nuestro hijo, había llegado ya, pero pasaba la noche con su amigo Jaime en Santa Cruz, puesto que era el primer día grande de fiesta, así que le vimos el día siguiente. Quedamos en Santa Cruz, para ver el carnaval de día, que está dedicado a las familias. Me encantó ver cómo éstas y grupos de amigos con hijos, participaban de la fiesta. Había 4 o 5 escenarios repartidos por el centro, con música continua y montón de kioskos donde comer y tomar algo. Allí se disfraza prácticamente todo el mundo: unos con disfraces caseros, otros comprados, unos muy estilosos, otros más rudimentarios, unas veces con solo detalles comprados, pero la gente se disfrazaba y participaba de la fiesta. La capital era un hervidero de gente, de animación, de música y de color. 



Llegada la hora de comer ya coindimos con Diego y encontramos un restaurante donde comimos genial y sin cola! La tarde la pasamos paseando y contemplando la fiesta y los disfraces, aunque llegadas las 20:00 teníamos ya ganas de tranquilidad, así que nos dirigimos a Puerto a cenar en algún sitio menos ruidoso. 

El lunes amaneció un día soleado, así que aprovechamos a darnos un baño en la piscina de los apartamentos. A Diego le encanta y yo aprovecho que está él para difrutar de este momento también. Nos dimos un buen baño, nos secamos al solito en la tumbona y quedamos con el amigo de Diego para comer en un Guachinche que él conocía, en La Orotava. Era un Guachinche nuevo, sin carisma, para grandes grupos y ofrecía principalmente carne a la brasa, que es lo que comimos. De allí nos despedimos porque ellos dos se quedaban con el coche para ir a La Laguna, disfrazarse nuevamente e ir a pasar la noche de Lunes carnavalero, que era otra Gran Noche, puesto que el martes de carnaval es fiesta en toda la isla. Nosotros nos quedamos paseando por Puerto de la Cruz, que también celebraba su propia fiesta de carnaval. En la plaza principal había una orquesta que no acababa de atraer a la gente. Nada que ver con la celebración de Santa Cruz, ¡claro!

¡Qué ganas tenía de ver el desfile en Santa Cruz! Pero esto sería por la tarde. todavía nos quedaba todo el día para disfrutar con Diego de su estancia en Tenerife. Fuimos juntos al Pris, a comer pescadito y a dar un paseo por la zona, que es una delicia. Le enseñamos las piscinas naturales de la zona, el pequeño sendero por la costa y tomamos unas viejitas y un cherne a la brasa con unas papas arrugadas. El mismo restaurante que descubrimos con Esperanza el año anterior. Terminada la comida había ya que dirigirse al aeropuerto, puesto que Diego volaba rumbo Madrid y nosotros, ya sí, al desfile. Habíamos quedado con Esperanza que se animó a verlo con nosotros. Vimos las carrozas, aunque no llegamos a las primeras. Son grandes empresas las que soportan cada una de las carrozas, su decoración y vestimenta. No vimos las carrozas ganadoras, pero sí muchas otras y ya nos parecieron increíbles. ¡Qué cantidad de plumas y de color llevan todas! Me desilusionaron los trajes de las chicas y mujeres que acompañan en todo el desfile. De lejos son bonitos porque solo se perciben los colores y las formas, pero de cerca son bodys con cremallera, transparentes, que se arrugan, se ve la ropa interior y afean muchísimo todas las lentejuelas o plumas o brillos que llevan incorporados. Sí es sorprendente las carrozas con las chicas que van en ellas por su vistosidad y eso que no vimos las premiadas. Tras el desfile tomamos algo por el paseo, unas raciones junto a Esperanza y su amiga Ágata. 



















Jardín Botánico. Puerto de la Cruz
Un paseo por el Jardín Botánico de Puerto de la Cruz hizo nuestras delicias. Nos gustó muchísimo el planteamiento del jardín. Está todo indicado y algún ejemplar que causa admiración, como el Ficus Macrophylia, una higuera estranguladora. Nos encantó el paseo por allí y fue muy relajante. Teníamos que compaginar ratos de multitudes con momentos de sosiego y eso es lo que hicimos este día. Visitamos también Candelaria, su paseo marítimo hasta la iglesia que lleva el nombre del pueblo. Y tras todo esto, volvimos a Santa Cruz, al Entierro de la Sardina; no queríamos perdérnoslo; habíamos venido a eso, a conocer este carnaval. Esperanza nos invitó a su casa a picar algo antes de ir a ver este nuevo desfile de gente vestida de negro, con plañideras que gritaban y lloraban por el fin del Carnaval y la quema de la "gran sardina" con la que terminaba todo el espectáculo. ¡Qué divertido!  Nos empapamos bien de carnaval, sin duda. Podemos decir que lo hemos vivido. 








El resto de los días serían más tranquilos, más de naturaleza, para visitar sitios nuevos y recordar algunos otros nuevos. Uno de los días fuimos a la Punta del Teno. Lo habíamos intentado otros años, pero no había sido posible por distintas causas. Ahora el acceso se realiza en autobús que hay cada hora. Dejamos el coche en Buenavista del Norte, donde hay una parada del autobús que llega a Punta del Teno. Es importante, si hay opción, coger asiento en el lado derecho a la ida, pues de esta manera se van viendo todos los acantilados y el paisaje. A la vuelta sería en el lado del conductor, pero ahora ya todos los pasajeros ya se lo conocen y quieren ese mismo lado. A la ida no tuvimos problema de asientos. Sin embargo, allí, en la Punta, en el único punto de acceso al autobús, se forma una buena cola para subir. 

La Punta del Teno es un paraje virgen, precioso, por el que pasear e incluso darse un baño en la playita. Hay un faro con acceso restringido para militares o personal de control. Parece que antes se podía pasar, pero se cerró tras algún accidente de bañistas llevadas por la corriente marítima que, al parecer, es bastante traicionera. También la carretera tiene limitado el acceso a vehículos particulares tras unos desprendimientos grandes sufridos hace unos años, que dejaron aisladas a bastantes turistas y hubo que sacarlos en helicóptero. Tras estos dos altercados, la única manera de disfrutar de este paraje es en autobús (en bici también es posible, aunque la subida es terrible por la inclinación, la estrechez y los cortados verticales) y, una vez allí, caminando por la zona. Son claramene visibles los acantilados de los Gigantes, que tienene tanta fama.

De vuelta, ya en Buenavista se puede comer e incluso ir al Restaurante Bar las Redes, donde disfrutar de una bebida con unas vistas espléndidas y una gran tranquilidad. Tomamos una infusión y paseamos por los alrededores, viendo los estallidos del mar entre las rocas y la fuerza que muestra al chocar contra estas. Las puestas de sol ahí deben ser preciosas, aunque nosotros no nos quedamos pues quedaban todavía muchas horas de sol. Aprovechamos ese tiempo para ir hacia El Palmar primero y hacia el Charco de los Chochos después. Ambas cosas son preciosas. La primera por el paisaje verde con esas nubes que recorren toda la zona de la Masca tapando el cielo azul. La del Charco porque es una maravilla esas piscinas naturales que permiten darse un baño en el mar, con agua más templada, a modo de piscina infinita. Es una gozada.



Punta del Teno 
    
Punta del Teno







Bar-restaurante Las Redes


Zona del Restaurante, Buenavista

El Palmar 





Charco de los Chochos






Otro día se lo dedicamos al Teide, claro. No es posible ir a Tenerife y no destinar una jornada a los parajes del volcán. La subida estuvo llena de sorpresas. Estuvimos parados en la carretera de acceso por un infarto a un hombre al que tuvo que auxiliar un helicóptero y ambulancia y después por un autobús que se averió y quedó parado en el carril de subida. Finalmente, al llegar nos costó encontrar sitio para aparcar. Serían las 12:00 o 12:30 y todo el parking estaba repleto; tuvimos que esperar un buen rato hasta que ocupamos el puesto de uno que se iba. Con todo esto, la llegada fue un poco costosa, pero finalmente pudimos disfrutar el resto del día. Primero, desde el museo o centro de visitantes, hicimos una pequeña ruta de unas dos horas de duración, que parte desde el mismo centro por la parte de atrás. Disfrutamos de unas formaciones muy originales y de un paseo poco concurrido.  

En el parador hay autoservicio donde poder comer algo: una ensalada, un plato de carne, etc.... Tiene muchísimo éxito y no para de entrar y salir gente de él. Al terminar, hicimos el recorrido típico de la zona y que nosotros no habíamos completado enteramente nunca. Es el de "Roques de García", que va ascendiendo poco entre formaciones muy originales y algunas de ellas muy conocidas, para luego descender, pasando por la "catedral" y volver a subir hasta el inicio. Es una ruta circular de, al menos dos horas de duración que merece la pena hacer con buen calzado. 

1ª ruta por las Cañadas del Teide

Foto típica del billete de 100 pts

Ruta de los Roques de García

Vista de la "Catedral" en los Roques de García











La zona norte de la isla es muy bonita, para mi gusto, la mejor, tanto al este como al oeste. Dedicamos otro día de relax a la Rambla del Castro y a recorrer algunos otros charcos. En esta rambla está el mirador de S. Pedro, un lugar con vistas al mar y con un pequeño recorrido entre jardines y miradores. En el mirador de S. Pedro hay un restaurante donde se come de lujo a un precio asequible y con vistas estupendas. Allí comimos entre otras cosas unas empanadillas riquísimas. Dedicamos la tarde a disfrutar de los charcos, como el de los Vientos, que dan ganas de quedarse y disfrutar de un baño tranquilo, pero la hora y la temperatura no me animaron a ello. 

Paseo por el Mirador de S.Pedro

Charco del Viento






Uno de nuestros últimos días lo pasamos en Anaga, otro paraje ineludible de la isla. Verde, montañoso, con muchos itinerarios para recorrer a pie. En el centro de visitantes de Anaga nos dieron información y elegimos una ruta para hacer caminando: Carboneras - Chinamada - Aguaide. Cogimos el sendero entre bosque de laurisilva que permite disfrutar del color verde boscoso, del olor húmedo del bosque, de la suavidad de suelos mullidos de tierra y de la ausencia de ruido. Estuvimos un rato buscando otra alternativa a tomar porque el acceso que debíamos coger estaba cerrado. Así que volvimos al coche, llegamos a Chinamada, desde donde sale una senda que discurre por la zona media y alta del monte y costeando, llegando al mirador de Aguaide. Éste fue una maravilla, una delicia de visualizar para disfrutar. Desde lo alto se contemplan los montes y acantilados coincidiendo, en nuestro caso, con una sola pareja, lo que nos hizo sentir en un lugar apartado y en soledad. 

Tras este regalo de sosiego, recorrimos durante una hora Anaga para llegar a Taganana, donde íbamos a comer; se nos hizo muy tarde pero en la Taberna Las Ánimas nos prepararon un pulpo típico de la zona y un pescado a la plancha con unas papas arrugadas. La taberna tiene una terraza con vistas a Anaga y con esta panorámica disfrutamos mucho del entornto y de la vianda. Empezaba ya a decaer el sol, pero nos acercamos a las playas. La del Roque, donde me recomendaron para el baño. La de la Almáciga con una gran roca en el mar a la que se accede por un caminito y por último la de Benijo que es, quizá la más bonita, con rocas que salpican el mar. 

De Chinamada a Aguaide

De Chinamada a Aguaide

Mirador de Aguaide

Mirador de Aguaide











Playa de Almáciga. Taganana

Playa de Benijo. Taganana






Terraza de la Taberna las Ánimas. Taganana
 El sábado lo dedicamos a la zona de las  Teresitas.   Habíamos quedado allí con Esperanza para darnos   un baño, comer por la zona pescaditos del día y   despedirnos de ella. Nos quedaba la tarde para   pasear nosotros dos por la zona. 
 El baño de la mañana en la playa de Las Teresitas   fue magnífico. No hay corriente, no hay oleaje y   tampoco es zona portuaria, por lo que se puede ir a   nadar en plan entrenamiento, como hace nuestra   amiga tinerfeña. Se hace largos y largos en distintos   estilos y eso es lo que yo imité este día. Mientras   yo me bañaba Luis se fue a recorrer el barranco de  Igueste y vino encantado de la confluencia de especies y verdor.
El restaurante al que nos llevó fue al Petón, conocido por los lugareños por sus pescados frescos diarios y la relación calidad - precio. Y comimos bien, demasiado para tres que éramos. 
Bajamos la comida con un paseo por el monte cercano, subiendo hasta una pequeña ermita situada frente al mar. 
Barranco Igueste

Playa de las Teresitas

El último día, domingo, quisimos ir de nuevo a Santa Cruz, era el último día de Carnaval y así despedirnos del ambiente que nos trajo este año a la isla. Nos llevamos una sorpresa desagradable porque la ciudad daba pena; todos los equipos de limpieza trabajando por la mañana, cerrando calles para poder eliminar todos los restos y a pesar de esto, recién limpiada la calle, seguía oliendo a orines que provocaba naúseas. Y no era una calle, era una y otra y otra, abarcando todo el centro. Una semana de fiesta continua con 400.000 visitantes para celebrarlo deja esta huella con la que nosotros no contábamos para despedirnos de  Tenerife. La vuelta a Puerto de la Cruz a pasear por la zona céntrica y sus playas nos hizo más agradable la tarde del domingo y nos sirvió de despedida puesto que el día siguiente partiríamos a media mañana hacia el aeropuerto, no sin antes darme el último baño en la piscina del hotel. 


P.D Algunos otros restaurantes recomendados por unos lugareños con los que coincidimos el día de Anaga. Nos dijeron que los mejores guachinches están por el norte de la isla y muchos de ellos en la Orotava. Nos dieron tres que nombro a continuación, aunque nosotros no pudimos ir a ninguno de ellos: La Pimienta, El Salón, que deben estar en la Orotava. Pedro el Curzantero,está en Santa Úrsula



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