domingo, 27 de marzo de 2022

CABO DE GATA y estancia relámpago en MÁLAGA. febrero de 2022

 Tras una espera que se me hizo larga, por fin salimos buscando el buen tiempo. Había en principio otros planes, pero hay que acomodarse a las adversidades, así que cambiamos un mes en Tenerife por unos días (en principio) por Almería y Málaga.

Como vamos tranquilos hicimos noche en Guadix, población que ya conocíamos y que nos acogió con todo su encanto. Paseamos, tomamos algo y emprendimos a la mañana siguiente la salida hacia S. José, que sería el primer destino del Parque Natural del Cabo de Gata.  De camino nos encontramos con Calahorra y aprovechamos el momento para visitarlo.¡Menuda fortaleza tiene la villa, qué importancia debió de tener! Tiene el castillo un gran tamaño y, aunque no está abierto al público, desde sus pies se divisa la ciudad, las minas que se vislumbran en la parte baja y las montañas de Sierra Nevada a lo lejos. Como curiosidad, comentar la dificultad que tiene encontrar el camino de subida y el estado en que el empedrado y acceso se encuentra, dada la imponente presencia del castillo.

Castillo de Calahorra

Vistas del Castillo de Calahorra








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Llegados ya al parque natural vemos que, en teoría, hay tres campings, y tres áreas de autocaravanas. Digo en teoría, porque a pesar de los carteles, sólo estaba abierto un camping y el área de San José. Sin embargo imperaba el miedo a multas por pernoctar en muchas zonas entre las 24:00 y las 8:00. En fin,  una mala gestión y organización del parque, que deja un poco de mal sabor de boca al hacer dudar cada noche si estábamos en lugar permitido o no. 

Formaciones de la roca

Ese primer día fuimos a disfrutar ver y las calas y playas. Fuimos caminando por el monte desde el faro a la Playa de los Genoveses, viendo el acantilado hasta pisar la arena fina de la playa. La segunda visita fue la del Mónsul. ¡Y fue una gozada!  Paseamos por las rocas que cierran la playa y descubrimos esas formaciones que hace la roca y que parece pura geometría. 

Playa del Mónsul






Es una delicia ir a un lugar que gusta, un sitio al que vuelves y que vas reconociendo poco a poco. Es como volver a "casa" y disfrutar de ese reencuentro. Qué agradecimiento siento al volver a lugares así:  preciosos, tranquilos y ya primaverales. Aunque igual de placentero resulta descubrir lugares nuevos: rutas y caminos desconocidos, pequeños pueblos por hallar o modificaciones surgidas con el paso de los años. 

Hicimos varias rutas novedosas para nosotros; la Caldera de las Presillas, el Playazo de Rodalquilar, o el camino a la Cala de San Pedro desde Agua Amarga. 

La marcha de la Caldera estuvo bien por el paraje tan distinto a nuestro paisaje habitual. Llegamos hasta la Caldera, por un sendero que discurría por un barranco; el paisaje fue invariable, con escasísima vegetación, encontrándonos aljibes o pozos durante el recorrido. A pesar de ser febrero, el camino fue caluroso y  la llegada final a la Caldera se hizo desear. Nos acordamos de nuestros amigos del grupo de montaña que ese mismo día estaban de ruta con unas vistas completamente distintas a las que nosotros teníamos delante. 

La panorámica cambió al ir a Isla del Moro o a los Escullos y pasear por lo alto de los acantilados, entre esas rocas fósiles. El Playazo de Rodalquilar fue un nuevo descubrimiento; la playa es larga y bonita, pero además irse por esas dunas móviles, escarpando entre las distintas formaciones que se han ido creando fue una maravilla que no conocíamos. De vuelta, paramos en el Pozo de los Frailes, solo por el placer de reconocer la zona, el hostal en el que otras veces nos alojábamos, el pozo antiguo que está en su totalidad....... Un día estupendo. Este día dormimos en Rodalquilar, una vez encontrado un lugar apartado y tranquilo en el pueblo.

Ruta a la Caldera



Los Escullos


Playazo de Rodalquilar

Playazo de Rodalquilar










Amanecimos y fuimos hacia la Caleta, donde el camping estaba cerrado, en la Cala del Cuervo que estaba para nosotros solos. Allí desayunamos y disfrutamos de la playa, así como de la subida al monte que la cierra, gozando así de nuevas vistas y panorámicas que íbamos descubriendo. Seguimos con nuestra furgoneta, recorriendo el Parque. Llegamos a Las Negras, viendo la playa pedregosa y esa villa marinera. La sorpresa fue que había una gran concentración de jóvenes "progres - porretas", fumando y bebiendo, concentrados en dos pequeños bares al lado de la playa. Allí tomamos una cerveza, participamos del ambiente y de la vidilla del pueblo, aunque barato no fue, pues 3€ costaba la caña de cerveza. ¡Caray con los progres...!  Quisimos hacer la ruta hacia la Cala de San Pedro, la marcha más típica de la zona. Era sábado y parece que había mucha gente con la misma idea, así que no encontramos aparcamiento para la furgoneta y nos fuimos hacia Agua Amarga, no con pena, pues yo tenía interés en hacerla.

Por el camino paramos en distintos lugares que reconocíamos según iban apareciendo:  paisajes de campos con árboles en flor o algún aljibe inmenso todavía en uso. He recogido algunas fotos de arqueología que hay dispersas por la zona. Son característicos de la comarca y provincia.

Aljibe

Campos en flor





Agua Amarga era un hervidero de gente, en la zona central cerca de la plaza donde se concentraba la concurrencia alrededor de los bares y restaurantes que allí había. Era domingo y hacía un día estupendo. El pueblo es bastante grande, aunque con muchos edificios vacíos; se ve que la zona se llena en temporada alta. 

Cuevas en Agua Amarga 
 Yo no recordaba la playa tan larga que tiene,   contrastando con las calitas de la zona. Dimos un paseo   por la playa y subimos al monte que la cierra, donde hay   unas cuevas en las que antiguamente vivía gente. 

 Fuimos a conocer otras ensenadas y llegando al parking   de la cala del Plomo nos encontramos aparcadas varias   furgonetas y autocaravanas. Una pareja de jóvenes nos  comentaron que la policía les había dicho que podían quedarse 24 horas. Así que, siguiendo esta idea, decidimos quedarnos allí a pasar la noche. Por fin, a pie de playa, en un paraje precioso. Todavía el sol nos dejaba una tregua, así que aprovechamos para caminar hasta la Cala de Enmedio. ¡Qué acierto! ¡Qué bonita! Nuevo descubrimiento. 

Se trata de una playita coqueta, cerrada a ambos lados por esa roca tan peculiar de la zona: blanca, con forma de ola por la acción del viento y el agua. Disfrutamos paseando y trepando por ambos lados durante la tarde, junto con algún otro par de turistas que estaban haciendo fotos del territorio.Tanto la ida como la vuelta fue prácticamente en solitario, llegando a la furgoneta ya casi de noche. Habíamos encontrado un nuevo hallazgo que coronamos con una cerveza y unos frutos secos, sentados en las rocas de cala del Plomo de frente al mar. ¡Un ratito estupendo, de esos por los que merece la pena salir y viajar!. 

Agua Amarga

Cala de Enmedio

Cala de Enmedio





 Desde esta calita sale un sendero a la famosa cala de   San Pedro, aquélla a la que no pudimos llegar desde las   Negras. Fue un recorrido largo, con gran pendiente, de   subida continua, con un tramo llano en la parte alta, para   bajar en picado por un sendero estrecho hasta la cala.   Fue bonito, pues disfrutamos de buenas vistas continuamente, pero a la vez, bastante duro. Desde la parte alta, al final, se divisiba  la cala de San Pedro, restos de una antigua edificación de defensa y  con algunos pequeños asentamientos de tiendas de campaña que se refugiaban en el interior de la cala. Desde arriba, avistando la cala y su entorno, decidimos emprender el retorno, que era largo. En este retorno, nos desviamos un poco para acercarnos a ver Punta Javana e Isla de Mil Delfines, que señalaba un indicador. El nombre era sugerente. Tenía unas vistas impresionantes. Ya, sin más dilación, iniciamos el mismo camino de retorno; queríamos llegar a la Ciudad de Cabo de Gata esa misma tarde.

Vista de la Cal de S. Pedro

Ruta a la Cala de S. Pedro







Preparamos la comida en nuestra "Blanqui" y recorrimos todo el parque, puesto que nuestro destino estaba justo en el margen contrario. El recorrido no es largo, pero la carretera está muy transitada. Se pasan por poblaciones con muchísimo movimiento de peatones, trabajadores en bici y moto, camiones, etc.... que hicieron el trayecto muy lento. En cualquier caso, me sorprendió la actividad que tiene la zona. La impresión era de estar en Marruecos; tanto la gente, como los negocios, como los letreros.... el aspecto era de una ciudad del norte del país vecino. Hubiera merecido pasar un día allí, para observar y percibir la vida en todo el

Extensiones de viveros
 área de Níjar.  En este itinerario, fuera de las poblaciones es impresionante la cantidad de viveros, con plásticos,   unos bien instalados y estables; otros muchos con palos   y materiales desechables que  se extienden por todas   partes, incluso aterrazando zonas inaccesibles.   El   espectáculo, no diría bonito, pero sí conmovedor. Llegamos a Ciudad del Cabo ya tarde, quedaba poco de luz solar. La sorpresa fue inmensa cuando nos encontramos un mar bravo y revuelto, además de dos estacionamientos repletos de autocaravanas. Uno de ellos, al final de la playa, de cara al Mediterráneo, con gente disfrutando del mar y de la puesta de sol, incluso con sillas y mesas, saboreando un vino. Fue fascinante la llegada y, preciosa la playa, la vista y el ocaso. Una pena haber llegado tan tarde, pues solo disfrutaríamos la mañana del día siguiente antes de partir a Málaga donde teníamos que llegar a comer. Habíamos quedado con        Carla, una de mis sobrinas, mi ahijada, "mi niña". 
Cabo de Gata

Cabo de Gata






Necesitábamos agua y desaguar, así que fuimos a un área de pago que había en el interior de la ciudad, a un área de autocaravanas nuevo, limpio, amplio. Aprovechamos a tener corriente eléctrica para cargar algún aparato y que nos duraran para el resto de los días. 

La mañana fue espléndida. Recorrimos toda la zona  marítima, subimos hasta el faro y cercanías. Vimos el arrecife del Dedo, el de las Sirenas y contemplamos desde la lejanía las salinas de la zona. Nos quedamos con ganas de más, así que habrá que empezar por aquí la próxima vez. 

Arrecife del Dedo

Arrecife de las Sirenas





Emprendimos la marcha a Málaga. Los campos de plástico nos siguieron acompañando, incluso atravesando la provincia de Granada, aunque ya en menos cantidad. Llegamos a la hora de comer, no a tiempo de la reserva que había hecho Carla en su chiringuito preferido, pero pronto lo resolvió llevándonos a otro que no estuvo nada mal: con terraza, en la propia playa, donde tomamos pescaíto, ¡como no podía ser de otra manera! Pasamos la tarde ya juntas, paseamos, conocimos su casa pues yo tenía muchas ganas de verla en su ambiente, en su nuevo hogar, con su vida de R2.  La parte más fea fue la de buscar un parking para pasar la noche (estaba todo lleno) y encontramos uno, que en principio, me pareció alejadísimo, pero que a la luz del día, comprobamos que estaba en la costa, entre árboles, a pie de playa. Un sitio bonito, gratuito y .....  lleno; si uno se movía, podía ser que no hubiera sitio al anochecer.  Así que gracias a Borja que conocía el lugar nos recogió a los tres en el parking y fuimos los cuatro a cenar al centro de Málaga, a uno de los lugares más típicos. Lo pasamos bien y yo estaba contentísima de poder estar con Carla, allí, en su ciudad de acogida, viéndola feliz. Estaba guapísima! ¡Lástima no tener una foto de los cuatro juntos allí! 

Pasamos el día siguiente en Málaga, ya solos los dos, pues Carla tenía guardia todo el día. Lo dedicamos a pasear por la ciudad, a acercarnos al teatro romano y alrededores, a ir a la Malagueta y descansar un rato en la playa y a ir al Teatro del Soho, el de Antonio Banderas, donde veríamos su musical "Company". Fue un día completísimo que cerramos tomando una cerveza y unas raciones en La Fábrica, también un restaurante conocido en la ciudad. Al día siguiente, a media mañana nos despedimos de la pareja tomando un café en las cercanías de su casa y desde allí, emprendimos la vuelta, pasando por Mijas y Antequera a realizar una corta visita. 

Centro Pompidou

Teatro romano y Alcazaba


   



Borja y Carla nos habían hablado de Mijas, como pueblo bonito para visitar. Situado en la ladera,  su casco histórico (declarado Conjunto Histórico-Artistico) posee un trazado de origen árabe con calles encaladas.  En la parte alta, nada más subir desde el aparcamiento, uno se encuentra con el estacionamiento de sus típicos burro-taxis, todos ellos engalanados y que algunos turistas cogen para recorrer la ciudad. También ahí está la oficina de turismo donde nos dieron un plano con el   itinerario a seguir para ver la villa al completo. Y esto último es lo que hicimos. 

Mijas
 
Plano y recorrido por Mijas












La plaza de toros, de forma   ovalada, la Iglesia Parroquial o el santuario de la Virgen de Peña son sus monumentos emblemáticos. pero lo que más me gusto fue el recorrido que hicimos siguiendo su antigua muralla árabe, por donde discurren balcones y jardines que regalan al viajero una espléndida panorámica de la Costa del Sol. Fue un acierto acercarnos a Mijas disfrutando además de la temporada baja en la que no hay demasiado turismo. Bajamos a la costa tras una comida tardía y buscamos un área de autocaravanas por la zona, llegando con esta idea a Benalmádena. La sorpresa fue, que estaba lleno y habían prohibido justo la noche anterior  todo un área aledaño preparado para autocares y vehículos grandes. La prohibición abarcaba entre las las 24:00 y las 8:00. Al parecer había muchas autocaravanas extranjeras que habían quedado "atrapadas" en el sur peninsular al estar cerrada la frontera con Marruecos y permanecían instalados durante días, por lo que las autoridades habían decidido limitar aparcamientos. La misma razón que en Málaga había llevado a cerrar un área en el centro de la ciudad. Así que, tuvimos que buscar, en la ciudad, alguna zona de parking ordinaria, algo apartada y tranquila. 

 
Miradores de Mijas


Mijas

Mijas











Paseamos por toda la zona marítima y portuaria de Benalmádena, que es muy amplia, con complejos turísticos de alto nivel, rodeados de restaurantes, zonas de copas, puertos deportivos con sus yates anclados,.. Llegando al final, está la Playa de Fuente Salud donde tuvimos el placer de contemplar la salida de la luna, redonda, grande, amarilla, reflejándose en el mar, creando esa atmósfera romántica y novelera que a veces se muestran en los documentales. 

Ya con la luz del día dimos un paseo por el parque que hay en el centro del pueblo y del que nos sorprendió su tamaño la tarde anterior. Con las mismas ganas de conocer Mijas, ahora vamos hacia Antequera, primero a pasear por el Torcal y después, ya por la tarde, la ciudad. 

El Torcal, considerado parque natural, es una muestra importante e impresionante de paisaje kárstico de España y Europa. Tiene importancia geomorfológica, al estar formado por rocas calizas cuyo origen fue marino proporcionando un auténtico museo natural de esculturas rocosas. Hay tres itinerarios de distinta duración y dificultad. El más corto y sencillo es el más frecuentado. Nosotros hicimos uno de los otros dos, cuyo inicio y final coincide con el breve. Es un lugar al que hay que ir sin prisas, dispuestos a caminar tranquilamente, encontrando formaciones y recreándose en ellas, dejando a la imaginación libre en búsqueda de las formas que evocan las rocas. 

Torcal de Antequera

Torcal de Antequera  



Torcal de Antequera


Torcal de Antequera


Torcal de Antequera 




 















El parking del Torcal no es muy grande y, a pesar de ser temporada baja, había dificultades de aparcamiento, sobre todo para furgonetas y vehículos más largos. Por la mañana el parking estaba lleno; al irnos, después de comer allí, en el área recreativa, la ocupación era ya mucho menor. 

De ahí a Antequera. Los días en febrero son cortos y los horarios de visitas acaban temprano. Aún así, llegamos a tiempo de visitar la Real Colegiata.  del S. XVI, de estilo renancentista;  es junto con la alcazaba, lo más representativo de la ciudad. Una audioguía a través del móvil va guiándote en su recorrido. Duró lo justo,  hasta el cierre, momento en que fuimos a rodear la Alcazaba y disfrutar de las vistas. Acabamos la visita con un paseo corto por algún mirador y por el pueblo antes de que el sol nos dejara de acompañar. 

Alcazaba de Antequera


Puerta de Antequera con Colegiata de fondo

Vistas de Antequera












Al ser todavía pronto, aunque fuera de noche, adelantamos casi 200 kilómetros para que el día siguiente no fuera tan largo el viaje, por lo que fuimos hasta Andújar. Aquí había un buen parking de autocaravanas, en un parque muy céntrico. Dando una propina al guarda, nos dejó una de las puertas abiertas para que accediéramos por la noche, puesto que el parque se cerraba a las 22:00h.

Aquí finaliza esta escapada por esa zona mediterránea, cálida, de cielos azules y que adelanta la primavera frente a nuestro paisaje habitual del mes de febrero. 









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