martes, 30 de noviembre de 2021

Valle de Ambroz y Valle del Jerte. Noviembre 2021

Comenzamos el viaje el 10 de noviembre y esta vez lo que buscábamos era el colorido del otoño. Teníamos ganas de paisaje, senderismo, de disfrutar del paisaje otoñal. Para eso, elegimos el valle de Ambroz, repleto de castaños y robles, además de algunos chopos en la parte más baja.

Nuestra primera parada sería Béjar, pero al pasar por Puente del Congosto nos sorprendió el castillo, así que paramos a conocer el pueblo; de esta manera descubrimos el puente antiguo sobre el río Tormes y el castillo en su margen izquierdo. Paseando por los alrededores del cauce se ven muchos restos de molinos de la industria textil que tuvo en su pasado.


Béjar
Puente de Congosto  










En el recorrido que hicimos, descubrimos la ciudad de Béjar, y Montemayor del Río, visitado nuevamente Candelario y Hervás y finalmente Plasencia, donde cerraríamos la ruta por el valle para iniciarnos en la vuelta, ya de manera más rápida, por el valle del Jerte.  
Palacio de los Zúñiga. Béjar

Me sorprendió muy gratamente Béjar, por sus vestigios de la industria textil a lo largo del río Cuerpo de Hombre, y desde donde empezamos a disfrutar del colorido de los montes de los alrededores. Es un pueblo grande, alargado, situado entre dos ríos, con plazas, calles, iglesias, conventos;  recorrimos parte de su muralla y puertas de acceso a la ciudad. En la Plaza Mayor se encuentra el Palacio ducal de los Zúñiga con una cámara oscura visitable. Nos acercamos a ver la plaza de toros, que al parecer es la más antigua de España, pero estaba cerrada. Sí descubrimos la villa renacentista de El Bosque, que se encuentra a las afueras y que merece la pena visitar; está en pleno momento de rehabilitación y ha sido una desconocida hasta hace poco. Hoy es una de las pocas, sino la única villa que queda de la época en una situación semejante a su origen.
Béjar nos aportó además un buen parking de autocaravanas ; alejado de la villa, en una zona muy tranquila, desde la que se divisa toda la ciudad desde el otro lado del cañón.  Allí pasamos dos noches.

Hicimos una visita exprés a Candelario. Allí pasamos la tarde paseando por sus empinadas calles y recordando los empedrados y las canalizaciones abiertas de agua, su plaza, las fachadas forradas de tejas o sus puertas de madera que protegen las viviendas de la nieve. 

En la oficina de turismo de Béjar nos recomendaron visitar Montemayor del Río e ir, fue todo un acierto. La localidad tiene un trazado con encanto, varias muestras de arquitectura tradicional, un castillo espectacular en lo alto del pueblo y todo él colocado en la ladera de un monte. La llegada al pueblo es bonita, pues  tiene una panorámica preciosa  y adornado todo ello en noviembre con el color de densos castañares.

Montemayor del Río
 La siguiente parada fue en Hervás. Allí no hay área de   autocaravanas, fuimos al camping, donde pasamos la   primera noche. Sí le tiene Baños de   Montemayor (a 10   km) donde pasamos la segunda y, de nuevo en Hervás,   un área en la antigua estación donde paran y   estacionan   muchas furgonetas, fue el lugar elegido para   la tercera   noche.   Hervás ya lo conocíamos. Era   sábado y estaba   repleto   de turistas y gente en las   calles. “Pateamos” sus   calles   y  recorrimos el barrio   judío que es grande y se conserva bien. En información turística nos dieron folletos sobre distintas rutas de senderismo e hicimos unas cuantas. Esta es la razón por la que pasamos 3 noches en la zona. La primera rutilla fue desde el puente de hierro de la Vía Verde. Tomamos un sendero todo ello empinadísimo, pero desde el que disfrutamos de una panorámica de la villa preciosa y de una ruta de un par de horas llena de color. ¡Una preciosidad! 

Paseo por el río y puente medieval. Hervás



Vista panorámica de Hervás





       
Barrio judío. hervás













Al día siguiente intentamos hacer la ruta titulada   “Bosques del Ambroz”. No tuvimos más remedio que con la ayuda de algunas indicaciones, nuestra intuición, y google maps intentar ajustarnos al recorrido. Había bastannte gente haciendo senderismo y fue bonito pasear entre castaños. La tercera ruta que hicimos fue a la Chorrera, a la que se asciende desde la Plaza del Convento de Hervás por un sendero asfaltado, hasta un albergue, estando en las cercanías el parking para el coche . Fue una ruta también en ascenso continuo de 1 hora larga. Es una de las rutas más típicas de Hervás. La Chorrera es el final del sendero (aunque allí descubrimos que se podía continuar más arriba); la recompensa de la ruta es la visión de  una cascada en un entorno bonito. 
Por la tarde y antes de seguir hacia Plasencia, fuimos a ver los Castaños del Temblar. Un excelente conjunto de castaños milenarios, al que se llega desde Segura de Toro. Una maravilla estar bajo esos ejemplares; se respira una gran serenidad y paz bajo sus ramas. Una visita que no se debe pasar por alto. Aprovechamos a pasear por el pueblo a la vuelta y ver el toro vetón que está en la plaza principal del pueblo.

La zona ofrecía un programa que denominan Otoño en RE mayor, (a mí me encantó el título) con distintas actividades por los pueblos a lo largo de varios fines de semana. Nosotros participamos en la visita teatralizada en Baños de Montemayor, en la que nos contaron la historia y gestión de las aguas termales desde tiempos remotos. Como ya he dicho antes, ofrece además parking para autocaravanas; es pequeño, solo tiene 4 plazas, pero tiene todos los servicios de aguas y sobre todo, se ha acordado de este tipo de turismo. Así que fuimos a dormir allí, cenamos de lujo en el bar Carlos en la plaza del pueblo con raciones muy curiosas; allí pasamos la jornada. Nos quedamos con ganas de entrar al balneario y aprovechar sus aguas medicinales, pero no pudo ser; estaba todo ocupado y reservado, así que queda pendiente para otra ocasión. 

Llegamos ya a Plasencia. Hay un parking enorme en la parte baja de la ciudad, al lado de un gran y largo parque que discurre con el río Jerte. El parking es para todo tipo de
 
Plasencia
vehículos, sin servicios de ningún tipo   para   autocaravanas. Allí pasamos una noche.   Recorrimos la calle principal y llegamos hasta el centro   para tomar algo de cena. La ciudad, un lunes, estaba   inactiva, no había gente por las calles, se veía muy   vacía.  La ciudad revivió por la mañana, ya con el   comercio activo, con luz y sol; aprovechamos a visitar   la catedral (vieja y nueva), y a pasear por plazas y ver   los restos de muralla.


Plasencia
La siguiente noche la pasaríamos en Navaconcejo, ya en el valle del Jerte, donde hay un área de autocaravanas que resultó estar precintado y, por tanto, inactivo. Estaba  en un lugar tranquilo y cerca del centro del pueblo, al otro lado del río Jerte, donde hay un paseo fluvial. Tuvimos que buscar otro lugar donde parar. 

En Navaconcejo hicimos la Garganta de Las Nogaledas. Parecía en principio que iba a ser un recorrido corto, pero tras llegar a la primera cascada descubrimos que el sendero seguía y estaba preparado con escaleras rústicas, con piedras y maderas que iba ascendiendo, así que seguimos la ruta. Fue una enorme y agradable sorpresa porque hay muchas pequeñas cascadas, miradores y un paraje espectacular. Ascendimos hasta cruzarnos con un camino rural que serpenteando bajaba al pueblo. Ya estaba anocheciendo, la luz iba desapareciendo, por lo que no seguimos por encima de este cruce y decidimos volver por este camino. La vuelta por el sendero de ascenso era entre altos árboles, oscuro y duro como para volver con poca luz. Así que, la vuelta fue fácil, con gran desnivel, pero por camino cementado. Esta vez, cenamos ya en la furgoneta.

La mañana se presentó nuevamente con luz y sol, como todos los días y tras un breve paseo fuimos a Jerte. Ahí donde está el parking para iniciar la marcha de la Garganta de los Infiernos han dejado una zona para autocaravanas. Ésta no aparecía ni en google ni en la app.  No nos hacía falta puesto que ya volvíamos a casa, pero el lugar estaba muy bien a falta de que funcionaran las tomas de luz eléctrica y el cajero para el pago del consumo de este servicio. Por ello, yo lo añadí en maps. 

La Garganta de los Infiernos sigue siendo preciosa. Aunque se haya hecho más veces, el recorrido es bonito y la zona de los pilones muy atractiva. Una vez allí descubrimos que la ruta continúa hasta Puente Nuevo y, más allá, hasta el Puente de Carlos V. Aunque dudamos si continuar, tomamos la buena decisión de darnos la vuelta, pues no llevábamos ni agua ni comida, eran ya las 14:00, y nos quedaba una hora de vuelta hasta el coche, por lo que no debíamos incorporar por lo menos un par de horas más. Es otra de las cosas que quedan pendientes para la próxima vez.

En definitiva, el Valle de Ambroz es una maravilla, en otoño por su colorido, además de por los pueblos que hay en su recorrido. Para que podáis disfrutar de él, he dejado las fotos y vídeos que están expuestas. En el primer vídeo hay un error que espero descubráis. El segundo mostrando el conjunto centenario de castamos. Para finalizar veréis un nuevo vídeo, esta vez paisajístico con los parajes que hemos ido viendo en nuestros paseos y rutas, 

Nos han quedado rutas por hacer:

- La Pista Heide que rodea la sierra de Hervás, debe tener una impresionantes vistas del Valle de Ambroz, puesto que tiene un gran desnivel de ascenso, pero luego gran parte del recorrido es por la parte alta, y ya más llana. Después, claro, hay que descender nuevamente.

- La Garganta de La Nogaleda, para realizarla entera, de manera tranquila y con más luz.

- La Garganta de Marta y la Cascada del Caozo, también en el valle del Jerte, son posibles rutas a realizar que nos sugirieron en la oficina de turismo de Navaconcejo.





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