miércoles, 7 de abril de 2021

LAS MERINDADES

 Aunque en parte fue el azar el que nos llevó a finales de marzo a las Merindades, fue una gran suerte encontrarlas, descubrirlas, pasearlas y, sobre todo, disfrutarlas. 

Lugares que fuimos visitando y descubriendo: paseo de la cascada de las Pisas en el valle de Valdebezana, Puentedey, Cascada de Mea en Quintanilla de Valdebodres, Ojo Guareña, ruinas del Monasterio de Rioseco, Medina de Pomar, Cascada de Pedrosa de Tobalina,  desfiladero del Purón ( en Herrán con las ermits de San toque y Felices), Frías (ciudad monumental, puente medieval y mirador del Peñasco), Tobera (paseo por el rio Molinar y cascadas) y Oña. 

En las Merindades sorprende la abundancia de agua, pues son muchos los ríos que riegan la zona, entre los que se encuentra el Ebro, y que van creando distintos paisajes, cascadas y valles. Esto fue una de las sorpresas de la escapada. 

Fue Santelices el lugar donde encontramos aparcamiento para autocaravanas. Era privado, pero estaba aislado y un sitio muy bueno (6 € la noche y te ofrece agua, luz, desagües y zona tranquila). Desde allí partimos para visitar:

* Cascada de las Pisas, cuyo camino comienza en el pueblecito de San Cibrián. Allí, bajando desde la pequeña iglesia se siguen las indicaciones y durante un corto recorrido de 1,5 Km por un bosque con hayas, se llega a la cascada. La cascada a finales de marzo de 2020 no surtía agua desde la parte alta, como parece que lo puede hacer en momentos de deshielo. Sin embargo, surgía un gran broncho de agua de entre dos grandes losas que surtía bien al río Nela algo más abajo. El pueblecito de partida y llegada es bonito puesto que el entorno es verde, rural, sencillo y coqueto. Nos perdimos y antes de coger el camino, cogimos otro sendero que nos llevó hasta Villabáscones. Tuvimos que volver y elegir bien el sendero. ¡Por no leer los carteles! Fue bonito también. 

* Puentedey es un pueblecito construído sobre un puente natural de piedra horadado por el río Nela, lo que le hace muy coqueto y muy fotogénico. Es uno de esos puntos que no te puedes perder. La llegada al pueblo desde Santelices o la cascada de las Pisas es muy llamativa, así como pasear por debajo y arriba del arco natural. Desde el mirador no se aprecia bien el arco, pero sí el valle en su conjunto. 

* Cascada de Mea. Desde Puentedey hacia Quintanilla Valdebodres, en la misma carretera, hay un pequeño parking para 4 o 5 coches y un cartel indicador de la cascada. Son 200m desde ahí, por un sendero muy asequible. Aunque la cascada no echaba en ese momento gran cantidad de agua, se podía uno acercar y el viento hacía que la fina lluvia que caía del salto te mojara. Doy prueba de ello porque para hacerme una foto, acabé con el pelo y la chaqueta bien mojados. 

* Ojo Guareña es la "niña bonita de la zona". Y con razón, uno no se lo puede perder si está por la zona. Es un complejo kárstico de los más importantes de España e incluso, al parecer, del mundo.A finales de marzo y en plena pandemia, estaba cerrado y la Cueva Palomera no eran visitable.  Aún así, merece la pena acercarse, bajar a la ermita de San Bernabé, disfrutar del entorno y hacerse unas fotos. También desde ahí se puede hacer una ruta hacia el sumidero del Rio Guareña. El camino sale desde la ermita de San Bernabé haciendo todo el descenso o bien se puede coger otro sendero, en este caso mucho más llano, que sale desde la carretera, ya abajo, llegando a Cuevas. 

Desde el aparcamiento de Ojo Guareña nos sorprendió la salida de una luna llena, amarilla, grande que invitaba a quedarse allí a dormir y a disfrutar de su compañía. Eso hicimos desde la furgoneta hasta que ya hipnotizados por el ambiente decidimos volver al parking de autocaravanas de Santelices a dormir.



Quedan muchas cosas que visitar, muchos pequeños descubrimiento por hacer. La zona da mucho de sí y hoy no va a desmerecer el día de ayer.

* Ruinas del Monasterio de Rioseco, a 30 im aproximadamente de Santelices. A orillas del río Ebro aparece este monasterio que ahora se está intentando recuperar con el esfuerzo de voluntarios. Aunque está desvencijado por el paso del tiempo y por los continuos expolios, se puede visitar y hacerse una idea de la importancia y tamaño del monasterio. Queda la base, la estructura general, la estructura y columnata de la iglesia y del claustro. Creo que sí merece la pena una parada y hacerse una idea de lo que fue su pasado.

* Medina de Pomar es una villa histórica con un gran castillo, el Alcázar de los Condestables del S. XIV, que es muy visible. Tiene una plaza muy coqueta, aportalada y ajardinada con la Casa Consistorial y un casco histórico paseable y agradable de recorrer. Estaba repleto de cuadros realizados por artistas de la zona, que estaban expuestos a lo largo de las calles, bajo soportales o balcones y fue curioso verlos. Se notaba participación de los ciudadanos y un ayuntamiento promovedor de la cultura. 

* Pedrosa de Tobalina está a 25 Km. El pueblo es regado por el río Jerea que pasa por la mitad, generando además una cascada que es lo que merece la pena. Es larga, amplia y visible desde un pequeño mirador que ha puesto el ayuntamiento. Se puede realizar un corto paseo desde éste, por la orilla del río, cruzándolo más adelante y llegando a la otra orilla. Algunos jóvenes más audaces se atrevieron a pasar por la parte alta de la cascada, saltando entre piedras, pero sin poder atraversar a la orilla contraria; corría demasiada agua . 

* Continuando por la BU 532, llegamos el desfiladero del rio Purón. Aunque en algunos lugares aparece, hay muy poca información sobre él y pasa desapercibido. Se inicia el sendero a las afueras del Herrán y son 7,5 Km de recorrido; comienza en CyL, pero pronto pasa al País Vasco.En el primer km del desfiladero te encuentras con la ermita de San Roque y Felices, a la que se puede acceder. El paraje va cambiando, tanto el tipo de bosque como el suelo. Las formaciones geológicas que forman el cañón y la roca caliza que acompaña al río hacen que sea una ruta llena de variaciones. Atravesamos bosque de ribera, de hayas, de pinos; suelo pedregoso, calizo, arenoso de pinar, con olores también variados. Durante todo el recorrido el río va  estrechándose entre rocas, creando grandes losas calizas en las aguas, creando cascadas de manera que siempre caminas a su lado, terminando el recorrido en una gran pradera, que la conocen por la campa ya cerca a la siguiente población. Fue un descubrimiento precioso y disfrutamos muchísimo de la ruta. Aunque era Semana Santa, con la pandemia había muy poca gente. Nos encontramos con dos grupos de personas únicamente en todo el recorrido. 

* Llegada a Frías al parque de autocaravanas que está en la parte baja del pueblo. Pero antes de proseguir con nuestras sensaciones dejo un vídeo corto del día. 


Frías no necesita presentación. Cualquier blog,web o información que se consulte da amplias referencias de esta ciudad medieval levantada sobre un cerro y rodeada del río Ebro. Desde lejos se contempla ya la figura de la única torre en pie del castillo y la iglesia de San Vicente, también en lo alto. El castillo es visitable y es bonito entrar al patio de armas, recorrer el adarve y subir a la torre. Se tiene una perspectiva no solo de la ciudad de Frías, sino de toda la vega del Ebro y de la amplitud del territorio. La iglesia de San Vicente está construida con tolba y, como nos dijo el hombre que estaba a la entrada, de gran calidad puesto que se endurece con el tiempo. La reconstrucción que se hizo de la fachada principal a comienzo del s. XX no fue muy acertada. Este hombre, que era el encargado de la entrada, había sido cantero de profesión y tenía dentro del templo varias maquetas de diferentes zonas de la ciudad, entre ellas las casas colgantes con el paseo de acceso. Estaba muy orgulloso de su obra; nos contó que había picado toda la iglesia en su interior para quitarle la capa de cal dada y mostrar la tolba de construcción. Fue una conversación provechosa y placentera pues nosotros aprendimos y el cantero nos mostró sus habilidades y conocimientos y el orgullo de su ciudad. 

Pasear por el casco histórico de Frías es trasladarse a otra época. Las características casas de varias alturas, adosadas unas a otras formando una hilera y mostrando sus estrechas fachadas de piedra de toba y madera. Algunas de estas casas cuelgan de la roca, de ahí su nombre. En un solar en el casco pudimos entender el modo de construcción usado. 

En la parte baja, se encuentra el Puente medieval con su característica torre construida para controlar el paso y cobrar el impuesto de portazgo. Parece mentira que todavía se encuentre ahí y podamos pasear y admirar su construcción, siglos después. En los alrededores una zona verde nos ofreció un pequeño área recreativa  donde pudimos comer contemplando el puente y la ciudad. 

* Tobera, es un pequeño núcleo que se encuentra a 2 Km de Frías por el que pasa el río Molinar, creando una estrecha garganta y formando varios saltos. El paseo de las cascadas, las ermitas de Santa maría de la Hoz y del Santo Cristo, así como el puente medieval de un solo arco, merece la pena realizarlo tranquilamente y disfrutarlo. Está muy bien indicado y ofrece varios miradores desde donde disfrutar de las cascadas. Si se quiere caminar más, el camino entre Frías y Tobera también se puede realizar por senderos en lugar de en coche y por carretera, si se tiene tiempo y ganas para ello.


* Nuestro día finaliza en Oña en otro parking de autocaravanas en pleno centro de la villa, lo que es de agradecer.  Pero antes de llegar hicimos el desfiladero de la Oca en coche. Está preparado para hacerlo desde Oña por un sendero muy bonito de 1,6 Km, pero muy cercano a la carretera nacional y, por tanto, con ruido de tráfico por lo que decidimos hacerlo en coche y luego ya caminar sobre la vía verde que aparece y desdibuja con frecuencia, llegando hasta un túnel  largo que hizo que diéramos la vuelta hacia el coche, ya para sí acabar el día en Oña. Sería el día siguiente cuando visitáramos el pueblo. 

Oña es otra localidad con mucha historia que contar. Su casco con casas blasonadas y el Monasterio de San Salvador son la atracción fundamental. La visita al monasterio es imprescindible en la parada de Oña, la iglesia, el claustro merecen la pena un tiempo tranquilo para admirar la construcción y entender las explicaciones que el QR descargado te va dando.  Nuestra visita fue mucho más rápida de lo que hubiésemos querido, pero teníamos que estar en Segovia a la hora de comer y teníamos bastantes kilómetros por delante.

Claustro de la Iglesia de S, Salvador


Aquí termina nuestro viaje a las Merdindades, dejándonos varias cosas en el tintero que harán que volvamos nuevamente. Pendiente han quedado el valle de Zamanzas con el desfiladero de los Tornos, el valle de Manzanedo con sus miradores y el eremitorio de Arges y el valle de Valdivieso, con el desfiladero de Hocinos. Espinosa de los Monteros también merece una visita que no pudimos realizar. El eremitorio de Presillas de Bricia parece curioso; templos románicos repartidos por toda la comarca; el conjunto arqueológico de la Horadada; la zona de Covanera con el Pozo Azul o el mirador y cascada de Tubilla de Agua también estaba en la intención su visita, que se nos alejó del recorrido; la cueva de los Portugueses la tenía anotada, aunque no entró en nuestro recorrido tampoco; el valle de Mena debe ser precioso, aunque ya algo más alejado. Todo esto y el recuerdo de lo ya visitado, harán seguro otro viaje en un futuro no muy lejano. 


¡Un placer compartir los viajes!




Entradas más visitadas