Esta salida cambia de rumbo. Vamos a Pirineos. Hacía mucho que no íbamos y en esta ocasión compartimos viaje con Patricia y Dani. ¡Todo un placer! Ya llevábamos reservado un apartamento en Tramacastilla de Tena. El alojamiento estaba muy bien, con doble altura el salón, aprovechado un altillo para poner una habitación y abajo estaba el resto. Muy de montaña, como el pueblecito, todo él arreglado, homogéneo, con pizarra, balcones con flores, cuestas, fuentes antiguas de piedra, muy coqueto, como muchos de la zona.
Hicimos varias excursiones:
* El Portalet, fue la primera marcha que hicimos. Un día de mucho sol, sin una nube que nos protegiera de los rayos y del calor. La zona está libre de árboles, y toda la zona francesa está dedicada al pastoreo de ganado, tanto de vacas como de ovejas. El constante soniquete de los cencerros nos acompañó todo el recorrido. Desde lo alto teníamos concierto en estéreo. Las distancias en la montaña engañan y aunque parecía que todo estaba más cerca, hicimos un buen recorrido, un track que previamente llevábamos previsto, no muy exigente para empezar. Comimos cerca de un cortado, por donde un riachuelo pequeño bajaba. Allí tomamos nuestros bocadillos para luego descender e ir buscando un lugar fresco y agua para hidratarnos. Estábamos sedientos y con ganas de sombra.
* Tramacastilla está al lado del embalse de Búbal, pero cogiendo un camino de tierra que sale del pueblo (previo pago de 7€ para poder pasar; se coge el ticket en una máquina que expende los pases y que está situada cerca del colegio), se hace un recorrido precioso, vuelta contra vuelta disfrutando de la panorámica que ofrecen los distintos picos y formas geológicas. El camino alcanza el Ibón de Tramacastilla, un lujazo! Con árboles, con un par de mesas de piedra para poder hacer picnic y con posibilidad de baño fresco y limpio en un día de mucho calor y sol. Desde allí hicimos un recorrido por una pista que estaba prohibido el acceso a vehículos, pero frecuentada por ciclistas con bicis eléctricas que les ayudaba a llegar a muchos lugares. El track que hicimos no mereció mucho la pena, descendimos hasta una pequeña construcción (posible vivienda de un vaquero), desde allí, con dudas y preguntando torcimos hacia la derecha, hacia el embalse de Escarra. Tras 1Km -1,5Km nos encontramos con una valla, que aunque la pudimos sortear e hicimos unos cuantos metros mas, el camino era estrecho, sin sombras, se divisaba ya el embalse y no parecía que la panorámica aportara mucho, así que decidimos dar la vuelta. No lo hicimos todos a la vez, yo me adentré un poco más hacia el embalse, aunque regresé tras otro kilómetro más o menos. La vuelta fue durilla, no por el recorrido, como por el sol que nos castigaba en el ascenso. Cogimos el Ibón con ganas y nos dimos un baño delicioso de agua dulce, fresca y natural.
* El recorrido estrella era el del Ibón de Piedrafita con el reto posterior de llegar al Arco Geológico natural. El camino hasta el Ibón es ascendente continuamente, pero sencillo, unos 6 Km; sube mucha gente de todo tipo. Cuando se llega a él espera una de esas sorpresas que tienen los Pirineos tras los ascensos. Se abre un circo espectacular, precioso, con el Ibón abajo. Allí se queda la mayoría de los senderistas. Patricia y Dani tenían claro que ellos iban a subir hasta el arco; yo me quedaba con ganas, pero con miedo de que fuera dura; Luis optaba por verlo desde abajo. La pareja joven subió la primera, de manera ligera; nosotros parando en cada sombra que encontrábamos, más animada yo que Luis. A mitad del camino, cuando se empieza a poner difícil a mí me entra el arrepentimiento, pero ya no tiene solución, hay que seguir y así, poco a poco, conseguimos llegar al pie del arco y disfrutar, a su sombra, de la panorámica que desde allí teníamos. Ya descansados, subimos encima de él, nos hicimos fotos, nos sentimos orgullosos de haberlo hecho y buscamos algo más arriba, entre los árboles del pinar, un lugar donde tomar nuestros bocadillos. El agua había que racionarlo, no subimos muchas y fue motivo, incluso de discusión! ¡Qué día más bonito y que lujo poder estar allí! El descenso prometía, por lo menos para mí que soy miedosa, pero con la ayuda de Luis que me va ofreciendo hombro y mano, lo hice sin gran sufrimiento. Pasado nuevamente el ibón, nos refrescamos en uno los riachuelos, mojándonos los pies en él. Y ya de vuelta, una merecida cerveza, fue otro lujazo.
* El Saldo de Escarrilla es una ruta propuesta en la zona, de dificultad media, de 5,6Km que llega a una cascada con una poza bastante grande. No miramos bien el perfil de la ruta; únicamente leímos que era muy apta para familias con niños. Así que decidimos hacerla antes de emprender el viaje de vuelta a Madrid y Segovia. Fue un error no mirar bien el trayecto. La subida fue entre bosque con mucho ramaje en gran parte, pero muy dura, con mucho desnivel (320m de desnivel luego vimos) y muy pocas vistas. Una vez arriba se atraviesa una puertezuela y el camino discurre plano, por lo alto hasta llegar a la cascada. Había bastante gente alrededor de la poza, pero sólo uno se atrevió a bañar; otros, como yo estábamos en duda, no estaba claro si estaba permitido el baño. Uno de los caminantes lo aclaró gritando y dijo que no se podía. Ante esto, nos bajamos un poco deprimidos, ante la posibilidad de un chapuceo refrescante después de un sendero tan malo. La vuelta la hicimos por una pista forestal que daba más vuelta, claro, pero mucho más fácil y llevadera para nuestras rodillas. En el camino se desarrolló de forma rápida una tormenta, con truenos y relámpagos que en la montaña es un espectáculo que sobrecoge. Conseguimos llegar al coche sin estar calados, parando cuando arreciaba algo más fuerte. Fue tormenta eléctrica más que de agua.
* Otros recorrido cortos sencillo y muy agradables son el Saldo de Sallent de Gállegos. El camino se coge desde las pistas del frontón del pueblo y llega hasta una cascada. Va por bosque casi todo el tiempo y se permite el baño al llegar. Para llegar a la cascada hay que continuar un poco más.
También es bonito hacerlo desde una de las curvas de bajada desde Panticosa hacia Sallet. Se coge el camino y llega al mismo sitio. También entre árboles.
* Subir a Panticosa en coche también es precioso. Desde ahí hay nuevas rutas, que esta vez no hicimos. Allí, en el Lago, coincidimos con un concierto de piano, trompeta y narración. Original: el piano estaba metido dentro del lago sobre una plataforma flotante, la pianista iba de largo y rojo, con lo cual era todo muy vistoso. Los espectadores estaban sentados en el suelo, enfrente de donde se había puesto el espectáculo. Había muchos campistas, gente hospedada en el hotel y otros visitantes como nosotros. Se debe hacer un ciclo de actividades culturales por la zona durante los veranos.
* El tramo que va desde Lanuza a Sallent de Gállegos es también muy bonito. Hay una carreterilla estrecha que se puede hacer en coche, bici o andando. Lanuza es un pueblo pequeño, pirenaico, que está situado al pie del embalse de Lanuza. Allí, me di un baño genial nuevamente. También había gente haciendo piragüismo. El ambiente muy tranquilo y un placer bañarte entre montes.
En Tramacastilla probamos las migas, que son famosas y estaban bien ricas. También compramos quesos de la zona en Escarrilla y turismo gastronómico no hicimos nada más que esto. Unos días fueron bocadillos, otros comida que llevábamos ya preparada y el resto comer o cenar por la zona lo que nos iba surgiendo.
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| Portalet |
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| Subiendo en el Portalet |
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| Ibón de Tramacastilla |
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| Concierto en Panticosa |
| Arco geológico de Piedrafita |
| Panorámica desde el Arco geológico de Piedrafita |
| Saldo de Escarrilla |
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| Posibles rutas |
| Vista por encima del Arco geológico de Piedrafita |












