LA ISLA BONITA, la llaman y ganas de conocer La Palma no me faltaban; y sí, es preciosa, diferente a las otras del archipiélago. Verde, activa volcánicamente, con muchas posibidades de senderismo y con ambientes variados: mar y pequeñas calas negras, nacientes y cascadas naturales, bosque de laurisilva, y roques escarpados, siendo el más alto el Roque de los Muchachos a 2.425m de altitud. También es diferente el norte (más lluvioso y boscoso) que el sur (más cálido, volcánico y seco). Su silueta me recuerda a un brillante, con esa forma "cónica".
Llevaba bien preparado los puntos de interés y lugares a visitar, con sitios alrededor de toda la isla. El alojamiento, estaba a 10 mn en coche de la capital, en Breñas Altas. Aquí es importante mirar los kilómetros y el tiempo porque la orografía hace que las carreteras sean sinuosas y con continuas subidas y bajadas, lo que hace ir a 60 km/h como máximo la mayoría de las veces.
Era mediados de febrero y la climatología no nos favoreció mucho. Nos tocó gota fría lo que hizo que cerraran carreteras, accesos a parques, senderos, etc. Todos los días mirábamos el tiempo para esquivar lluvias. También llamábamos a los centros de visitantes o interpretación para que nos indicaran los accesos a las distintas zonas. Esta situación nos impidió subir al Roque de los Muchachos, cuyo acceso estuvo cerrado todos los días por nieve y nubes, y el Cubo de Galga, que también cerró el acceso por lluvias y desprendimientos.
Pero había otros muchos parajes que visitar. Paso ahora a contar los lugares y las impresiones.
El parque de la Caldera de Taburiente tiene tres accesos (como se puede ver en la foto del mapa):
- Uno desde el norte, que llega al Roque de los Muchachos. Desde allí se pueden hacer algunas rutas más o menos cortas para ver la zona. La carretera de acceso debe ser espectacular por las vistas, pero también por la pendiente, curvas y estrechez continuas. Esto nos queda pendiente para otro viaje. ¡Una lástima, pero ante las inclemencias del tiempo nada se puede hacer! Ya hay excusa para volver.
- Otro acceso es desde el parking La Cumbrecita. Es un aparcamiento pequeño, por lo que hay que reservar plaza antes. Nosotros lo pudimos hacer unas horas antes, aunque debe depender mucho de la temporada. El acceso es gratuito y está vigilado hasta las 4:30. Después también se accede, ya sin control y todo dependerá de la cantidad de turistas del día. Desde ahí se pueden hacer varias rutas, informándose con anterioridad por la variabilidad de los accesos y metereología. Nosotros hicimos una caminata de alrededor de hora y media o dos horas, discurriendo por el bosque, por los senderos señalados. El trayecto es bonito; se va descendiendo lentamente por el barranco, viendo picos, roques y miradores; es circular y el final es ascendente, claro, para volver al parking. Desde uno de los poyetes del aparcamiento, un cuervo se iba acercando a recoger las migas que le echaba Luis y ¡qué atrevido que se acercaba a escasos centrímetros de donde estábamos nosotros!
- El tercer acceso es desde el estacionamiento de La Caldera. Estuvo genial. Se baja la carretera siguiendo el barranco y abajo hay un parking donde dejar el coche y hacer alguna ruta de senderismo. Una muy típica es subir en taxi (allí mismo se ofrecen) hasta los Brecitos y bajar todo el barranco caminando. Debe ser bonito, lo hacen bastantes senderistas, pero implica unas 6 horas de camino, todo ello de bajada. Nosotros cogimos ese mismo barranco, el de las Angustias, para hacer parte del recorrido y volver. Se sube por el cauce del barranco salvo tramos indicados por desprendimientos. El asecenso por el cauce del barranco es muy bonito, introduciéndote poco a poco en su interior y sorprendiéndote de los cortados y picos que tiene. Llegamos primero hasta Dos Aguas para terminar en la Cascada de Colores. Dos Aguas es el lugar donde se enuentran dos riachuelos que nos costaron cruzar para no mojarnos. La Cascada de colores es hoy una pequeña cascada, de colores en la piedra por los minerales que arrastra el agua y la presita que contiene. Hace años debió tener más altura, pero el terreno se ha ido rellenando y hoy es bastante baja. Ya nos habían anunciado que era una decepción y, tanto nos lo habían dicho, que a mí sí me gustó.
El recorrido por el cauce es precioso y uno se va asombrando continuamente por los roques, por lo escarpado del terreno y lo verde de todo el paisaje, con esos increíbles cortados. Fue una ruta de unas 4'5 horas, que hicimos de mañana y que nos encantó. Era un día laboral y había poca gente que nos íbamos encontrando por el camino, haciendo esta ruta o la otra más larga.
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| Paseo / Ruta por La Cumbrecita |
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| Plano de las entradas a la Caldera Taburiente |
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| Barranco de Las Angustias |
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| Paseo /ruta por La Cumbrecita |
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| Cascada de colores |
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| Llegada a Cascada de Colores |
Al despertarnos, mirábamos la previsión metereológica para elegir la zona que visitar. El oeste de la isla nos daba siempre mejor tiempo, así que allá nos dirigimos el primer día. La carretera que une el este y el oeste es bastante buena, a pesar de las continuas curvas. Ésta es la que tomamos para ir a La Laguna desde donde se ha habilitado una carretera, hoy todavía en obras, que atraviesa la llamada zona caliente. Impresiona ver lo que ha hecho el volcán, cómo se comió palmerales, casas y lo que encontraba en el camino de descenso hacia el mar. Una mancha negra que sobrecoge al verlo en directo. Pasamos de ida para visitar el Centro de Interpretacion Caños de Fuego.
Este centro nace a raíz del descubrimiento de un conjunto de tubos volcánicos procedentes de la erupción del Volcán de S. Juan en 1949. A raíz de la erupción de 2021, el centro se ha adaptado ofreciendo información científica y visual del proceso erupción. Las dos cosas que más me gustaron fueron el paseo hasta el mirador, atravesando todo un paraje de roca y lava y el acceso guiado a un Tubo Volcánico. Es un acceso cortísimo, del que te quedan ganas de continuar, sabiendo además que está preparado y que en algún momento se abrirá.
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| Colada del volcán en zona caliente |
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| Carretera Caliente |
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| Interior del tuvo volcánico |
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| Accesos futuros al tubo volcánico |
Atravesamos de nuevo la zona caliente para ir a Porís de Candelaria. Está en la parte oeste de la isla y era uno de los puntos fijados para visitar junto a Tajuya, Tazacorte y el Mirador del Time. Así que de camino a Porís paramos en el Mirador que está en lo alto de uno de los puertos que se suben y bajan. Tiene unas vistas impresionantes desde las que contemplar un valle enorme, el volcán reciente del que todavía salen gases y humo, con su masa negra que llega al mar y los distintos picos escarpados que forman la isla.
Nos habían advertido de la carretera de acceso a este núcleo pesquero, Porís de Candelaria, pero no éramos conscientes de las características de la misma. Nuestro hijo nos había insistido en la dificultad del acceso al igual que algún otro viajero con el que coindíamos, pero pensábamos que serían como los de La Gomera, del año pasado. Pero NO! ¡No es ni parecido! Como anécdota diré que al comienzo del camino nos bajamos del coche para comprobar si había carretera a continuación, debido a la pendiente que ésta tiene. Lo increíble es que esta inclinación la mantiene durante 4 Km y no en recto, sino haciendo curvas cerradísimas. Todo el camino es muy estrecho y veo imposible el cruce con otro vehículo. Nosotros fuimos ya al atardecer y no coincidimos con ninguno, pero es muy común cruzarse y tener que maniobrar para poder continuar. Tras el impacto de estos 4 km, llegamos al parking donde dejar el coche para continuar el descenso caminando y bajando por unas escaleras que llevan hasta el lugar. Porís es un antiguo pueblo de pescadores, escondido en una cueva. La Isla Bonita esconde un rincón donde pocas y minúsculas casas se alzan a la sombra y cobijo de las rocas. Es un paraje de cuento y sorprendente que allí se aloje gente durante los meses de verano. En febrero estaba todo vacío, cerrado y el oleaje inundaba continuamente el acceso a las embarcaciones y supuesta playa. En otras fotos que he visto, está el mar en calma y la gente disfrutando de un baño en ese paraje increíble.
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| Mirador del volcán desde Tajuya |
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| Mirador del Time |
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| Interior de Porís de Candelaria |
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| Porís de Candelaria |
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| Llegada a Porís de Candelaria |
Acabamos la tarde en Tazacorte, el pueblecito más al oeste de la isla, que cuenta con un pequeño puerto y una bonita playa. Llegamos de noche, así que paseamos un poco por el paseo marítimo, tomamos una cerveza en una de sus terrazas y vimos que había ambiente, turismo y vida en él, incluso había música en directo en el bar en el que estábamos . Desde Tazacorte salen embarcaciones turísticas para divisar delfines y cachalotes y se acercan hasta Porís de Candelaria, con lo que se puede visitar desde el mar, que supongo que también será bonito. Nos reímos un buen rato al descubrir que Tazacorte se declaró país independiente en 1925 y durante los tres días que duró su indenpendencia no dejaron que nadie cruzara sus fronteras hasta que llegó un barco de guerra español, tiró un obús y provocó su rendición.
Ya de noche, cruzamos por la LP3 la isla para llegar a la vertiente oeste donde teníamos alquilado el apartamento.
Otro día lo dedicamos al Noreste de la isla. Comenzamos por subir al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves, que parece que sigue el modelo constructivo de las ermitas palmeras, del que muestro una foto. Desde allí esperábamos contemplar buenas vistas de la capital, pero no fue así. Sí tiene mucho mejor panorámica el Mirador de la concepción desde el que sí se contemplan las distintas bahías que forma la costa, el puerto y la ciudad de Santa Cruz de la Palma. El día amenzaba lluvia intermitentemente, así que paramos en el Parque Arqueológico del Tendal, que muestra la forma de vida de los Benahoaritas (aborígenes de la Palma). El parque está situado en las inmediaciones de una enorme cueva natural donde habitarorn estos antiguos pobladores y donde se han encontrado tras sucesivas excavaciones muestras de su forma de vida y cultura. El Centro arqueológico tiene paneles informativos con imágenes y vitrinas que muestran los utensilios utilizados, así como sus creencias y modo de vivir. Conducidos por una guía del centro, bajamos por un sendero hacia la cueva, quedándonos enfrente de ella, pero sin poder entrar, pues parece que hay que atravesar tierras y cultivos privados; en el trayecto nos fue mostrando las plantas más representativas de la isla y sus usos. Así aprendimos a reconocer la Tabaiba dulce y agria, el Cáctus y la cochinilla, el Bejeque y el lechugón. En conjunto, la visita fue interesante; no conocíamos nada de estos benahoaritas y aprendimos tambien de botánica.
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| Santuario Ntr.Sra. Nieves |
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| Cueva del Tendal |
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| Bejeque |
Llegó la hora de comer y nos dirigimos a San Andrés, población pequeña, al borde del mar, con una placita con mucho encanto, verde, con palmeras y dos pequeños restaurantes en los que degustamos pescado de la zona (una viejita y un alfonsillo) con unas papas arrugadas que nos encantan acompañadas del mojo verde y rojo. De allí continuamos por la costa hacia el Charco Azul. Es una delicia contemplar estas piscinas naturales que han creado en las distintas poblaciones de las islas, con accesos de baño al mar. El día no acompañaba para el baño, pero ganas no me faltaron. Es como bañarse en una piscina infinita, pero a lo grande, con el oleaje como paisaje. La costa estaba llena de cangrejos grandes, rojos que no se inmutaban ante las batidas de las olas. ¡Que bien se agarran! Nos dijo un pescador que esos dan un sabor exquisito a los arroces y guisos de arroz y pescado.
Este día también pasamos por los Llanos, una población de importancia en el centro de la isla y por la que se pasa en unos u otros traslados. Paramos un rato y dimos un paseo, pero al margen de algunas casas típicas canarias, no encontré nada importante que reseñar.
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| San Andrés |
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| Charco Azul |
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| Cascada de los Tilos |
Aunque la tarde seguía sin estar nada clara, decidimos acercarnos al
Parque de los Tilos. Se llama P.I.A (Punto de Información Ambiental) de los Tilos. Es uno de los bosques de laurisilva de Canarias, verde, cerrado, húmedo, que invita a darse un paseo por algunode sus senderos. Uno de los más accesibles es el de la cascada de los Tilos y, dada la hora y la climatología, es la que hicimos. Es un corto sendero que te lleva esquivando raíces y suelo húmedo, hasta una cascada preciosa. Cae desde bastante altura, entre laureles, helechos gigantes y mucha y variada vegetación, creando un ambiente muy sombrío, acuoso y húmedo. Fue un paseo corto, pero precioso. Hay también un centro de interpretación, de no mucho interés desde mi punto de vista, y desde allí, hicimos un pequeño recorrido, de no más de 2 km por los alrededores del mismo. Más hacia el norte tenía algunos otros puntos señalados para visitar, como Puerto Espíndola o Barlovento, pero quedaron pendientes para otro momento.
Volvimos a Santa Cruz de la Palma, donde ya se empezaba a celebrar el Carnaval, con muchas ganas después de dos años sin él. Era viernes y la temática del día era "pelucones" y así vimos a multitud de jóvenes disfrazados, creando una masa de colorido. Yo entré a comprarme uno, pero tuve que conformarme con una peluca más corriente, pero aún así, con ella estuve toda la noche.
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Carnaval. Día de pelucones
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La capital tiene un casco antiguo bonito, teniendo el centro neurálgico en una plaza con edificios definitorios de los grandes poderes históricos. El político, con un antiguo palacio porticado que alberga el ayuntamiento; el religioso, con la iglesia de Santo Domingo con un artesonado geométrico mudéjar y un coro precioso, y el civil con casonas y palacios que tienen esos miradores de madera típicos de la arquitectura canaria. Muestra un centro interesante y un puerto con actividad, frente al que está el paseo de los miradores, muestra también muy típica de la isla y de la ciudad. Alrededor de ello hay multitud de restaurantes y bares donde poder picar algo de comer y beber.
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| Ayuntamiento de Sta Cruz de la Palma |
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| Paseo de los Miradores |
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| Volcán del Teneguïa |
Solo me queda contar nuestra visita a la parte sur de la isla, la zona de los volcanes, donde están los
volcanes de S. Antonio y el de Teneguía. El centro de Visitantes de S. Antonio debe ser de interés pues entre sus actividades se vive en directo una pequeña actividad volcánica. Será en otro momento cuando lo visitemos. Pero sí dimos un paseo por los alrededores, divisando también la ruta de los volcanes y el volcán del Teneguía que cubrió
de lava toda la zona en su erupción de 1971. Llegamos también a
Fuencaliente, la zona más sur de la isla donde se encuentran las salinas, explotadas hoy de la manera tradicional. Hay también allí un centro de visitantes y un paseo autoguiado que va explicando con paneles informativos las distintas actividades de los diferentes piscinas de agua salada para conseguir la preciada sal. La zona es muy bonita, aunque gran parte de la carretera de acceso a ella y de la zona baja costera está repleta de viveros y plataneras que impiden tener vistas bonitas al mar. Este área lo visitamos al atardecer el primer día que llegamos, en el que las salinas absorven bonitos colores del reflejo del sol al caer. También lo vimos el últímo día y buscando nuevos rincones, llegamos a la Playa de Echentive (producto del volcán de 1971) y a las pozas naturales del mismo nombre. Se aparca el coche en la carretera, en la zona alta y se accede como siempre, por senderos que descienden hasta las playas. Al descubrir las pozas, no pude resistirme al baño y disfruté de unas aguas saladas, cálidas, verde - azul, transparentes, donde me bañé en solitario. ¡Mi primer baño en la isla y delicioso! Lo peor fue el acceso, pues no llevaba escarpines y los pies sufrieron en la entrada y salida del agua.
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| Salinas de Fuencaliente |
Descubrimos un bar-restaurante, aquí diríamos chiringuito, en Puntalarga se trata de El kiosko Tamaragua II. Está en la misma carretera, con una terraza espléndida con vistas al mar y al pequeño pueblo que había en la parte baja; comimos un cherne a la plancha, unas papas arrugás y unos pimientos de piquillo. Todo a buen precio y con una atención rápida. Fue un rato riquísimo y ¡nunca mejor dicho!
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| Vista de Puntalarga |
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 | | Pozas de Echentive |
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Y para terminar algunos comentarios generales de la isla:
- Nos sorprendió cómo las tierras más bajas de la isla, cubiertas por polvo volcánico están todas explotadas con viveros repletos de plataneras. En cualquier zona de la isla, los terrenos llanos más cercanos al mar, están reservados a los cultivos. Es precioso también ese contraste del negro de la tierra con el verde brillante de las plantas nacientes.
- Descubriendo la isla, uno se da cuenta de la actividad volcánica que ha tenido históricamente la isla y que todavía sigue teniendo. Montón de volcanes, siendo visibles las formaciones y las calderas creadas por ellos. Aunque tengamos el más reciente en mente e impresiona ver sus efectos, también es sorprendente la actividad volcánica a lo largo de la historia de esta Isla Bonita.
- No estuvimos para el día de la celebración de los Indianos. Fue una lástima no haberlo contemplado, pero ya teníamos vuelo y hotel reservado en Tenerife. Me hubiera encantado participar de esta fiesta. En la capital se intuía el entusiasmo y la tradición de esta celebración. Tiendas y escaparates mostraban modelos de todo tipo, blancos para la ocasión. Un pequeño museo en el centro de la capital explicaba la historia de esta histórica festividad. Todo el mundo se viste de blanco, simulando las vestimentas de los indianos llegados a La Palma. ¡Qué rabia no haber coincidido estando ya allí, dos días antes de su celebración! ¡Otro motivo a añadir para volver!