martes, 25 de abril de 2023

TENERIFE - Febrero de 2023 - CARNAVAL

 Era el segundo intento de conocer el carnaval tinerfeño. El año pasado, que visitamos la isla con la idea de coindicir con esta fiesta, se suspendió por la alta incidencia que todavía había del COVID 19. Pero este año sí coindíamos y llegamos en pleno festejo.

La residencia la teníamos en el mismo lugar que el año pasado, en Puerto de la Cruz, en los Apartamentos Coral Teide Mar, que nos dieron buen precio y desde allí, con un coche alquilado nos fuimos desplazando a unos lugares y otros. 

Llegamos un sábado, ya tarde procedentes de La Palma en un vuelo que se retrasó, aterrizando en Tenerife Norte a las 22:30 de la noche, así que fuimos directamente al apartamento. Diego, nuestro hijo, había llegado ya, pero pasaba la noche con su amigo Jaime en Santa Cruz, puesto que era el primer día grande de fiesta, así que le vimos el día siguiente. Quedamos en Santa Cruz, para ver el carnaval de día, que está dedicado a las familias. Me encantó ver cómo éstas y grupos de amigos con hijos, participaban de la fiesta. Había 4 o 5 escenarios repartidos por el centro, con música continua y montón de kioskos donde comer y tomar algo. Allí se disfraza prácticamente todo el mundo: unos con disfraces caseros, otros comprados, unos muy estilosos, otros más rudimentarios, unas veces con solo detalles comprados, pero la gente se disfrazaba y participaba de la fiesta. La capital era un hervidero de gente, de animación, de música y de color. 



Llegada la hora de comer ya coindimos con Diego y encontramos un restaurante donde comimos genial y sin cola! La tarde la pasamos paseando y contemplando la fiesta y los disfraces, aunque llegadas las 20:00 teníamos ya ganas de tranquilidad, así que nos dirigimos a Puerto a cenar en algún sitio menos ruidoso. 

El lunes amaneció un día soleado, así que aprovechamos a darnos un baño en la piscina de los apartamentos. A Diego le encanta y yo aprovecho que está él para difrutar de este momento también. Nos dimos un buen baño, nos secamos al solito en la tumbona y quedamos con el amigo de Diego para comer en un Guachinche que él conocía, en La Orotava. Era un Guachinche nuevo, sin carisma, para grandes grupos y ofrecía principalmente carne a la brasa, que es lo que comimos. De allí nos despedimos porque ellos dos se quedaban con el coche para ir a La Laguna, disfrazarse nuevamente e ir a pasar la noche de Lunes carnavalero, que era otra Gran Noche, puesto que el martes de carnaval es fiesta en toda la isla. Nosotros nos quedamos paseando por Puerto de la Cruz, que también celebraba su propia fiesta de carnaval. En la plaza principal había una orquesta que no acababa de atraer a la gente. Nada que ver con la celebración de Santa Cruz, ¡claro!

¡Qué ganas tenía de ver el desfile en Santa Cruz! Pero esto sería por la tarde. todavía nos quedaba todo el día para disfrutar con Diego de su estancia en Tenerife. Fuimos juntos al Pris, a comer pescadito y a dar un paseo por la zona, que es una delicia. Le enseñamos las piscinas naturales de la zona, el pequeño sendero por la costa y tomamos unas viejitas y un cherne a la brasa con unas papas arrugadas. El mismo restaurante que descubrimos con Esperanza el año anterior. Terminada la comida había ya que dirigirse al aeropuerto, puesto que Diego volaba rumbo Madrid y nosotros, ya sí, al desfile. Habíamos quedado con Esperanza que se animó a verlo con nosotros. Vimos las carrozas, aunque no llegamos a las primeras. Son grandes empresas las que soportan cada una de las carrozas, su decoración y vestimenta. No vimos las carrozas ganadoras, pero sí muchas otras y ya nos parecieron increíbles. ¡Qué cantidad de plumas y de color llevan todas! Me desilusionaron los trajes de las chicas y mujeres que acompañan en todo el desfile. De lejos son bonitos porque solo se perciben los colores y las formas, pero de cerca son bodys con cremallera, transparentes, que se arrugan, se ve la ropa interior y afean muchísimo todas las lentejuelas o plumas o brillos que llevan incorporados. Sí es sorprendente las carrozas con las chicas que van en ellas por su vistosidad y eso que no vimos las premiadas. Tras el desfile tomamos algo por el paseo, unas raciones junto a Esperanza y su amiga Ágata. 



















Jardín Botánico. Puerto de la Cruz
Un paseo por el Jardín Botánico de Puerto de la Cruz hizo nuestras delicias. Nos gustó muchísimo el planteamiento del jardín. Está todo indicado y algún ejemplar que causa admiración, como el Ficus Macrophylia, una higuera estranguladora. Nos encantó el paseo por allí y fue muy relajante. Teníamos que compaginar ratos de multitudes con momentos de sosiego y eso es lo que hicimos este día. Visitamos también Candelaria, su paseo marítimo hasta la iglesia que lleva el nombre del pueblo. Y tras todo esto, volvimos a Santa Cruz, al Entierro de la Sardina; no queríamos perdérnoslo; habíamos venido a eso, a conocer este carnaval. Esperanza nos invitó a su casa a picar algo antes de ir a ver este nuevo desfile de gente vestida de negro, con plañideras que gritaban y lloraban por el fin del Carnaval y la quema de la "gran sardina" con la que terminaba todo el espectáculo. ¡Qué divertido!  Nos empapamos bien de carnaval, sin duda. Podemos decir que lo hemos vivido. 








El resto de los días serían más tranquilos, más de naturaleza, para visitar sitios nuevos y recordar algunos otros nuevos. Uno de los días fuimos a la Punta del Teno. Lo habíamos intentado otros años, pero no había sido posible por distintas causas. Ahora el acceso se realiza en autobús que hay cada hora. Dejamos el coche en Buenavista del Norte, donde hay una parada del autobús que llega a Punta del Teno. Es importante, si hay opción, coger asiento en el lado derecho a la ida, pues de esta manera se van viendo todos los acantilados y el paisaje. A la vuelta sería en el lado del conductor, pero ahora ya todos los pasajeros ya se lo conocen y quieren ese mismo lado. A la ida no tuvimos problema de asientos. Sin embargo, allí, en la Punta, en el único punto de acceso al autobús, se forma una buena cola para subir. 

La Punta del Teno es un paraje virgen, precioso, por el que pasear e incluso darse un baño en la playita. Hay un faro con acceso restringido para militares o personal de control. Parece que antes se podía pasar, pero se cerró tras algún accidente de bañistas llevadas por la corriente marítima que, al parecer, es bastante traicionera. También la carretera tiene limitado el acceso a vehículos particulares tras unos desprendimientos grandes sufridos hace unos años, que dejaron aisladas a bastantes turistas y hubo que sacarlos en helicóptero. Tras estos dos altercados, la única manera de disfrutar de este paraje es en autobús (en bici también es posible, aunque la subida es terrible por la inclinación, la estrechez y los cortados verticales) y, una vez allí, caminando por la zona. Son claramene visibles los acantilados de los Gigantes, que tienene tanta fama.

De vuelta, ya en Buenavista se puede comer e incluso ir al Restaurante Bar las Redes, donde disfrutar de una bebida con unas vistas espléndidas y una gran tranquilidad. Tomamos una infusión y paseamos por los alrededores, viendo los estallidos del mar entre las rocas y la fuerza que muestra al chocar contra estas. Las puestas de sol ahí deben ser preciosas, aunque nosotros no nos quedamos pues quedaban todavía muchas horas de sol. Aprovechamos ese tiempo para ir hacia El Palmar primero y hacia el Charco de los Chochos después. Ambas cosas son preciosas. La primera por el paisaje verde con esas nubes que recorren toda la zona de la Masca tapando el cielo azul. La del Charco porque es una maravilla esas piscinas naturales que permiten darse un baño en el mar, con agua más templada, a modo de piscina infinita. Es una gozada.



Punta del Teno 
    
Punta del Teno







Bar-restaurante Las Redes


Zona del Restaurante, Buenavista

El Palmar 





Charco de los Chochos






Otro día se lo dedicamos al Teide, claro. No es posible ir a Tenerife y no destinar una jornada a los parajes del volcán. La subida estuvo llena de sorpresas. Estuvimos parados en la carretera de acceso por un infarto a un hombre al que tuvo que auxiliar un helicóptero y ambulancia y después por un autobús que se averió y quedó parado en el carril de subida. Finalmente, al llegar nos costó encontrar sitio para aparcar. Serían las 12:00 o 12:30 y todo el parking estaba repleto; tuvimos que esperar un buen rato hasta que ocupamos el puesto de uno que se iba. Con todo esto, la llegada fue un poco costosa, pero finalmente pudimos disfrutar el resto del día. Primero, desde el museo o centro de visitantes, hicimos una pequeña ruta de unas dos horas de duración, que parte desde el mismo centro por la parte de atrás. Disfrutamos de unas formaciones muy originales y de un paseo poco concurrido.  

En el parador hay autoservicio donde poder comer algo: una ensalada, un plato de carne, etc.... Tiene muchísimo éxito y no para de entrar y salir gente de él. Al terminar, hicimos el recorrido típico de la zona y que nosotros no habíamos completado enteramente nunca. Es el de "Roques de García", que va ascendiendo poco entre formaciones muy originales y algunas de ellas muy conocidas, para luego descender, pasando por la "catedral" y volver a subir hasta el inicio. Es una ruta circular de, al menos dos horas de duración que merece la pena hacer con buen calzado. 

1ª ruta por las Cañadas del Teide

Foto típica del billete de 100 pts

Ruta de los Roques de García

Vista de la "Catedral" en los Roques de García











La zona norte de la isla es muy bonita, para mi gusto, la mejor, tanto al este como al oeste. Dedicamos otro día de relax a la Rambla del Castro y a recorrer algunos otros charcos. En esta rambla está el mirador de S. Pedro, un lugar con vistas al mar y con un pequeño recorrido entre jardines y miradores. En el mirador de S. Pedro hay un restaurante donde se come de lujo a un precio asequible y con vistas estupendas. Allí comimos entre otras cosas unas empanadillas riquísimas. Dedicamos la tarde a disfrutar de los charcos, como el de los Vientos, que dan ganas de quedarse y disfrutar de un baño tranquilo, pero la hora y la temperatura no me animaron a ello. 

Paseo por el Mirador de S.Pedro

Charco del Viento






Uno de nuestros últimos días lo pasamos en Anaga, otro paraje ineludible de la isla. Verde, montañoso, con muchos itinerarios para recorrer a pie. En el centro de visitantes de Anaga nos dieron información y elegimos una ruta para hacer caminando: Carboneras - Chinamada - Aguaide. Cogimos el sendero entre bosque de laurisilva que permite disfrutar del color verde boscoso, del olor húmedo del bosque, de la suavidad de suelos mullidos de tierra y de la ausencia de ruido. Estuvimos un rato buscando otra alternativa a tomar porque el acceso que debíamos coger estaba cerrado. Así que volvimos al coche, llegamos a Chinamada, desde donde sale una senda que discurre por la zona media y alta del monte y costeando, llegando al mirador de Aguaide. Éste fue una maravilla, una delicia de visualizar para disfrutar. Desde lo alto se contemplan los montes y acantilados coincidiendo, en nuestro caso, con una sola pareja, lo que nos hizo sentir en un lugar apartado y en soledad. 

Tras este regalo de sosiego, recorrimos durante una hora Anaga para llegar a Taganana, donde íbamos a comer; se nos hizo muy tarde pero en la Taberna Las Ánimas nos prepararon un pulpo típico de la zona y un pescado a la plancha con unas papas arrugadas. La taberna tiene una terraza con vistas a Anaga y con esta panorámica disfrutamos mucho del entornto y de la vianda. Empezaba ya a decaer el sol, pero nos acercamos a las playas. La del Roque, donde me recomendaron para el baño. La de la Almáciga con una gran roca en el mar a la que se accede por un caminito y por último la de Benijo que es, quizá la más bonita, con rocas que salpican el mar. 

De Chinamada a Aguaide

De Chinamada a Aguaide

Mirador de Aguaide

Mirador de Aguaide











Playa de Almáciga. Taganana

Playa de Benijo. Taganana






Terraza de la Taberna las Ánimas. Taganana
 El sábado lo dedicamos a la zona de las  Teresitas.   Habíamos quedado allí con Esperanza para darnos   un baño, comer por la zona pescaditos del día y   despedirnos de ella. Nos quedaba la tarde para   pasear nosotros dos por la zona. 
 El baño de la mañana en la playa de Las Teresitas   fue magnífico. No hay corriente, no hay oleaje y   tampoco es zona portuaria, por lo que se puede ir a   nadar en plan entrenamiento, como hace nuestra   amiga tinerfeña. Se hace largos y largos en distintos   estilos y eso es lo que yo imité este día. Mientras   yo me bañaba Luis se fue a recorrer el barranco de  Igueste y vino encantado de la confluencia de especies y verdor.
El restaurante al que nos llevó fue al Petón, conocido por los lugareños por sus pescados frescos diarios y la relación calidad - precio. Y comimos bien, demasiado para tres que éramos. 
Bajamos la comida con un paseo por el monte cercano, subiendo hasta una pequeña ermita situada frente al mar. 
Barranco Igueste

Playa de las Teresitas

El último día, domingo, quisimos ir de nuevo a Santa Cruz, era el último día de Carnaval y así despedirnos del ambiente que nos trajo este año a la isla. Nos llevamos una sorpresa desagradable porque la ciudad daba pena; todos los equipos de limpieza trabajando por la mañana, cerrando calles para poder eliminar todos los restos y a pesar de esto, recién limpiada la calle, seguía oliendo a orines que provocaba naúseas. Y no era una calle, era una y otra y otra, abarcando todo el centro. Una semana de fiesta continua con 400.000 visitantes para celebrarlo deja esta huella con la que nosotros no contábamos para despedirnos de  Tenerife. La vuelta a Puerto de la Cruz a pasear por la zona céntrica y sus playas nos hizo más agradable la tarde del domingo y nos sirvió de despedida puesto que el día siguiente partiríamos a media mañana hacia el aeropuerto, no sin antes darme el último baño en la piscina del hotel. 


P.D Algunos otros restaurantes recomendados por unos lugareños con los que coincidimos el día de Anaga. Nos dijeron que los mejores guachinches están por el norte de la isla y muchos de ellos en la Orotava. Nos dieron tres que nombro a continuación, aunque nosotros no pudimos ir a ninguno de ellos: La Pimienta, El Salón, que deben estar en la Orotava. Pedro el Curzantero,está en Santa Úrsula



sábado, 11 de marzo de 2023

LA PALMA. Febrero 2023

LA ISLA BONITA, la llaman y ganas de conocer La Palma no me faltaban;  y sí,  es preciosa, diferente a las otras del archipiélago. Verde, activa volcánicamente, con muchas posibidades de senderismo y con ambientes variados: mar y pequeñas calas negras,  nacientes  y cascadas naturales, bosque de laurisilva, y roques escarpados, siendo el más alto el Roque de los Muchachos a  2.425m de altitud. También es diferente el norte (más lluvioso y boscoso) que el sur (más cálido, volcánico y seco). Su silueta me recuerda a un brillante, con esa forma "cónica". 

Llevaba bien preparado los puntos de interés y lugares a visitar, con sitios alrededor de toda la isla. El alojamiento, estaba a 10 mn en coche de la capital, en Breñas Altas. Aquí es importante mirar los kilómetros y el tiempo porque la orografía hace que las carreteras sean sinuosas  y con continuas subidas y bajadas, lo que hace ir a 60 km/h como máximo la mayoría de las veces. 

Era mediados de febrero y la climatología no nos favoreció mucho. Nos tocó gota fría lo que hizo que cerraran carreteras, accesos a parques, senderos, etc. Todos los días mirábamos el tiempo para esquivar lluvias.  También llamábamos a los centros de visitantes o interpretación para que nos indicaran los accesos a las distintas zonas. Esta situación nos impidió subir al Roque de los Muchachos, cuyo acceso estuvo cerrado  todos los días por nieve y nubes, y el Cubo de Galga, que también cerró el acceso por lluvias y desprendimientos.

Pero había otros muchos parajes que visitar. Paso ahora a contar los lugares y las impresiones. 

El parque de la Caldera de Taburiente tiene tres accesos (como se puede ver en la foto del mapa):

- Uno desde el norte, que llega al Roque de los Muchachos.  Desde allí se pueden hacer algunas rutas más o menos cortas para ver la zona. La carretera de acceso debe ser espectacular por las vistas, pero también por la pendiente, curvas y estrechez continuas. Esto nos queda pendiente para otro viaje. ¡Una lástima, pero ante las inclemencias del tiempo nada se puede hacer! Ya hay excusa para volver. 

- Otro acceso es desde el parking La Cumbrecita. Es un aparcamiento pequeño, por lo que hay que reservar plaza antes. Nosotros lo pudimos hacer unas horas antes, aunque debe depender mucho de la temporada.  El acceso es gratuito  y está vigilado hasta las 4:30.  Después también se accede, ya sin control y todo dependerá de la cantidad de turistas del día. Desde ahí se pueden hacer varias rutas, informándose con anterioridad por la variabilidad de  los accesos y metereología. Nosotros hicimos una caminata de alrededor de hora y media o dos horas, discurriendo por el bosque,  por los senderos señalados. El trayecto es bonito; se va descendiendo lentamente por el barranco, viendo picos, roques y miradores; es circular y el final es ascendente, claro, para volver al parking. Desde uno de los poyetes del aparcamiento, un cuervo se iba acercando a recoger las migas que le echaba Luis y ¡qué atrevido que se acercaba a escasos centrímetros de donde estábamos nosotros!

- El tercer acceso es desde el estacionamiento de La Caldera. Estuvo genial. Se baja la carretera siguiendo el barranco y abajo hay un parking donde dejar el coche y hacer alguna ruta de senderismo. Una muy típica es subir en taxi (allí mismo se ofrecen) hasta los Brecitos y bajar todo el barranco caminando. Debe ser bonito, lo hacen bastantes senderistas, pero implica unas 6 horas de camino, todo ello de bajada. Nosotros cogimos ese mismo barranco, el de las Angustias, para hacer parte del recorrido y volver. Se sube por el cauce del barranco salvo tramos indicados por desprendimientos. El asecenso por el cauce del barranco es muy bonito, introduciéndote poco a poco en su interior y sorprendiéndote de los cortados y picos que tiene. Llegamos primero hasta Dos Aguas para terminar en la Cascada de Colores. Dos Aguas es el lugar donde se enuentran dos riachuelos que nos costaron cruzar para no mojarnos. La Cascada de colores es hoy una pequeña cascada, de colores en la piedra por los minerales que arrastra el agua y la presita que contiene. Hace años debió tener más altura, pero el terreno se ha ido rellenando y hoy es bastante baja. Ya nos habían anunciado que era una decepción y, tanto nos lo habían dicho, que a mí sí me gustó.  

El recorrido por el cauce es precioso y uno se va asombrando continuamente por los roques, por lo escarpado del terreno y lo verde de todo el paisaje, con esos increíbles cortados. Fue una ruta de unas 4'5 horas, que hicimos de mañana y que nos encantó. Era un día laboral y había poca gente que nos íbamos encontrando por el camino, haciendo esta ruta o la otra más larga. 

Paseo / Ruta por La Cumbrecita

Plano de las entradas a la Caldera Taburiente







Barranco de Las Angustias

Paseo /ruta por La Cumbrecita







Cascada de colores

Llegada a Cascada de Colores






Al despertarnos, mirábamos la previsión metereológica para elegir la zona que visitar. El oeste de la isla nos daba siempre mejor tiempo, así que allá nos dirigimos el primer día.  La carretera que une el este y el oeste es bastante buena, a pesar de las continuas curvas. Ésta es la que tomamos para ir a La Laguna desde donde se ha habilitado una carretera, hoy todavía en obras, que atraviesa la llamada zona caliente.  Impresiona ver lo que ha hecho el volcán, cómo se comió palmerales, casas y lo que encontraba en el camino de descenso hacia el mar. Una mancha negra que sobrecoge al verlo en directo. Pasamos de ida para visitar el Centro de Interpretacion Caños de Fuego.

Este centro nace a raíz del descubrimiento de un conjunto de tubos volcánicos  procedentes de la erupción del Volcán de S. Juan en 1949. A raíz de la erupción de 2021, el centro se ha adaptado ofreciendo información científica y  visual del proceso erupción. Las dos cosas que más  me gustaron fueron el paseo hasta el mirador, atravesando todo un paraje de roca y lava y el acceso guiado a un Tubo Volcánico.  Es un acceso cortísimo, del que te quedan ganas de continuar, sabiendo además que está preparado y que en algún momento se abrirá.  

Colada del volcán en zona caliente

Carretera Caliente






Interior del tuvo volcánico

Accesos futuros al tubo volcánico






Atravesamos de nuevo la zona caliente para ir a Porís de Candelaria. Está en la parte oeste de la isla y era uno de los puntos fijados para visitar junto a Tajuya, Tazacorte y el Mirador del Time. Así que de camino a Porís paramos en el Mirador que está en lo alto de uno de los puertos que se suben y bajan. Tiene unas vistas impresionantes desde las que contemplar un valle enorme, el volcán reciente del que todavía salen gases y humo, con su masa negra que llega al mar y los distintos picos escarpados que forman la isla. 

Nos habían advertido de la carretera de acceso a este núcleo pesquero, Porís de Candelaria, pero no éramos conscientes de las características de la misma. Nuestro hijo nos había insistido en la dificultad del acceso al igual que algún otro viajero con el que coindíamos, pero pensábamos que serían como los de La Gomera, del año pasado. Pero NO! ¡No es ni parecido! Como anécdota diré que al comienzo del camino nos bajamos del coche para comprobar si había carretera a continuación, debido a la pendiente que ésta tiene. Lo increíble es que esta inclinación la mantiene durante 4 Km y no en recto, sino haciendo curvas cerradísimas. Todo el camino es muy estrecho y veo imposible el cruce con otro vehículo.  Nosotros fuimos ya al atardecer y no coincidimos con ninguno, pero es muy común cruzarse y tener que maniobrar para poder continuar. Tras el impacto de estos 4 km, llegamos al parking donde dejar el coche para continuar el descenso caminando y bajando por unas escaleras que llevan hasta el lugar. Porís es un antiguo pueblo de pescadores, escondido en una cueva. La Isla Bonita esconde un rincón donde pocas y minúsculas casas se alzan a la sombra y cobijo de las rocas. Es un paraje de cuento y sorprendente que allí se aloje gente durante los meses de verano. En febrero estaba todo vacío, cerrado y el oleaje inundaba continuamente el acceso a las embarcaciones y supuesta playa. En otras fotos que he visto, está el mar en calma y la gente disfrutando de un baño en ese paraje increíble. 

Mirador del volcán desde Tajuya

Mirador del Time






Interior de Porís de Candelaria

Porís de Candelaria

Llegada a Porís de Candelaria

Acabamos la tarde en Tazacorte, el pueblecito más al oeste de la isla, que cuenta con un pequeño puerto y una bonita playa. Llegamos de noche, así que paseamos un poco por el paseo marítimo, tomamos una cerveza en una de sus terrazas y vimos que había ambiente, turismo y vida en él, incluso había música en directo en el bar en el que estábamos . Desde Tazacorte salen embarcaciones turísticas para divisar delfines y cachalotes y se acercan hasta Porís de Candelaria, con lo que se puede visitar desde el mar, que supongo que también será bonito.  Nos reímos un buen rato al descubrir que Tazacorte se declaró país independiente en 1925 y durante los tres días que duró su indenpendencia no dejaron que nadie cruzara sus fronteras hasta que llegó un barco de guerra español, tiró un obús y provocó su rendición. 
Ya de noche, cruzamos por la LP3 la isla para llegar a la vertiente oeste donde teníamos alquilado el apartamento.

Otro día lo dedicamos al Noreste de la isla. Comenzamos por subir al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves, que parece que sigue el modelo constructivo de las ermitas palmeras, del que muestro una foto. Desde allí esperábamos contemplar buenas vistas de la capital, pero no fue así. Sí tiene mucho mejor panorámica el Mirador de la concepción desde el que sí se contemplan las distintas bahías que forma la costa, el puerto y la ciudad de Santa Cruz de la Palma. El día amenzaba lluvia intermitentemente, así que paramos en el Parque Arqueológico del Tendal, que muestra la forma de vida de los Benahoaritas (aborígenes de la Palma). El parque está situado en las inmediaciones de una enorme cueva natural donde habitarorn estos antiguos pobladores y donde se han encontrado tras sucesivas excavaciones muestras de su forma de vida y cultura. El Centro arqueológico tiene paneles informativos con imágenes y vitrinas que muestran los utensilios utilizados, así como sus creencias y modo de vivir. Conducidos por una guía del centro, bajamos por un sendero hacia la cueva, quedándonos enfrente de ella, pero sin poder entrar, pues parece que hay que atravesar tierras y cultivos privados; en el trayecto nos fue mostrando las plantas más representativas de la isla y sus usos. Así aprendimos a reconocer la Tabaiba dulce y agria, el Cáctus y la cochinilla, el Bejeque y el lechugón. En conjunto, la visita fue interesante; no conocíamos nada de estos benahoaritas y aprendimos tambien de botánica. 

Santuario Ntr.Sra. Nieves

Cueva del Tendal


Bejeque





Llegó la hora de comer y nos dirigimos a San Andrés, población pequeña, al borde del mar, con una placita con mucho encanto, verde, con palmeras y dos pequeños restaurantes en los que degustamos pescado de la zona (una viejita y un alfonsillo) con unas papas arrugadas que nos encantan acompañadas del mojo verde y rojo. De allí continuamos por la costa hacia el Charco Azul. Es una delicia contemplar estas piscinas naturales que han creado en las distintas poblaciones de las islas, con accesos de baño al mar. El día no acompañaba para el baño, pero ganas no me faltaron. Es como bañarse en una piscina infinita, pero a lo grande, con el oleaje como paisaje. La costa estaba llena de cangrejos grandes, rojos que no se inmutaban ante las batidas de las olas. ¡Que bien se agarran! Nos dijo un pescador que esos dan un sabor exquisito a los arroces y guisos de arroz y pescado.  
Este día también pasamos por los Llanos, una población de importancia en el centro de la isla y por la que se pasa en unos u otros traslados. Paramos un rato y dimos un paseo, pero al margen de algunas casas típicas canarias, no encontré nada importante que reseñar. 

San Andrés

Charco Azul








Cascada de los Tilos
Aunque la tarde seguía sin estar nada clara, decidimos acercarnos al Parque de los Tilos. Se llama P.I.A (Punto de Información Ambiental) de los Tilos. Es uno de los bosques de laurisilva de Canarias,  verde, cerrado, húmedo, que invita a darse un paseo por algunode sus senderos. Uno de los más accesibles es el de la cascada de los Tilos y, dada la hora y la climatología, es la que hicimos. Es un corto sendero que te lleva esquivando raíces y suelo húmedo, hasta una cascada preciosa. Cae desde bastante altura, entre laureles, helechos gigantes y mucha y variada vegetación, creando un ambiente muy sombrío, acuoso y húmedo. Fue un paseo corto, pero precioso. Hay también un centro de interpretación, de no mucho interés desde mi punto de vista, y desde allí, hicimos un pequeño recorrido, de no más de 2 km por los alrededores del mismo. Más hacia el norte tenía algunos otros puntos señalados para visitar, como Puerto Espíndola o Barlovento, pero quedaron pendientes para otro momento. 

Volvimos a Santa Cruz de la Palma, donde ya se empezaba a celebrar el Carnaval, con muchas ganas después de dos años sin él. Era viernes y la temática del día era "pelucones" y así vimos a multitud de jóvenes disfrazados, creando una masa de colorido. Yo entré a comprarme uno, pero tuve que conformarme con una peluca más corriente, pero aún así, con ella estuve toda la noche. 


Carnaval. Día de pelucones







La capital tiene un casco antiguo bonito, teniendo el centro neurálgico en una plaza con edificios definitorios de los grandes poderes históricos. El político, con un antiguo palacio porticado que alberga el ayuntamiento; el religioso, con la iglesia de Santo Domingo con un artesonado geométrico mudéjar y un coro precioso, y el civil con casonas y palacios que tienen esos miradores de madera típicos de la arquitectura canaria. Muestra un centro interesante y un puerto con actividad, frente al que está el paseo de los miradores, muestra también muy típica de la isla y de la ciudad. Alrededor de ello hay multitud de restaurantes y bares donde poder picar algo de comer y beber. 

Ayuntamiento de Sta Cruz de la Palma

Paseo de los Miradores







Volcán del Teneguïa
Solo me queda contar nuestra visita a la parte sur de la isla, la zona de los volcanes, donde están  los volcanes de S. Antonio y el de Teneguía. El centro de Visitantes de S. Antonio debe ser de interés pues entre sus actividades se vive en directo una pequeña actividad volcánica. Será en otro momento cuando lo visitemos. Pero sí dimos un paseo por los alrededores, divisando también la ruta de los volcanes y el volcán del Teneguía que cubrió
de lava toda la zona en su erupción de 1971. Llegamos también a Fuencaliente, la zona más sur de la isla donde se encuentran las salinas, explotadas hoy de la manera tradicional. Hay también allí un centro de visitantes y un paseo autoguiado que va explicando con paneles informativos las distintas actividades de los diferentes piscinas de agua salada para conseguir la preciada sal. La zona es muy bonita, aunque gran parte de la carretera de acceso a ella y de la zona baja costera está repleta de viveros y plataneras que impiden tener vistas bonitas al mar. Este área lo visitamos al atardecer el primer día que llegamos, en el que las salinas absorven bonitos colores del reflejo del sol al caer. También lo vimos el últímo día y buscando nuevos rincones, llegamos a la Playa de Echentive (producto del volcán de 1971) y a las  pozas naturales del mismo nombre. Se aparca el coche en la carretera, en la zona alta y se accede como siempre, por senderos que descienden hasta las playas. Al descubrir las pozas, no pude resistirme al baño y disfruté de unas aguas saladas, cálidas, verde - azul, transparentes, donde me bañé en solitario. ¡Mi primer baño en la isla y delicioso! Lo peor fue el acceso, pues no llevaba escarpines y los pies sufrieron en la entrada y salida del agua. 
Salinas de Fuencaliente

Descubrimos un bar-restaurante, aquí diríamos chiringuito, en Puntalarga se trata de El kiosko Tamaragua II. Está en la misma carretera, con una terraza espléndida con vistas al mar y al pequeño pueblo que había en la parte baja; comimos un cherne a la plancha, unas papas arrugás y unos pimientos de piquillo. Todo a buen precio y con una atención rápida. Fue un rato riquísimo y ¡nunca mejor dicho!

Vista de Puntalarga










  
Pozas de Echentive


 






Y para terminar algunos comentarios generales de la isla: 

- Nos sorprendió cómo las tierras más bajas de la isla, cubiertas por polvo volcánico están todas explotadas con viveros repletos de plataneras. En cualquier zona de la isla, los terrenos llanos más cercanos al mar, están reservados a los cultivos. Es precioso también ese contraste del negro de la tierra con el verde brillante de las plantas nacientes.

- Descubriendo la isla, uno se da cuenta de la actividad volcánica que ha tenido históricamente la isla y que todavía sigue teniendo. Montón de volcanes, siendo visibles las formaciones y las calderas creadas por ellos. Aunque tengamos el más reciente en mente e impresiona ver sus efectos, también es sorprendente la actividad volcánica a lo largo de la historia de esta Isla Bonita.

- No estuvimos para el día de la celebración de los Indianos. Fue una lástima no haberlo contemplado, pero ya teníamos vuelo y hotel reservado en Tenerife. Me hubiera encantado participar de esta fiesta. En la capital se intuía el entusiasmo y la tradición de esta celebración. Tiendas y escaparates mostraban modelos de todo tipo, blancos para la ocasión. Un pequeño museo en el centro de la capital explicaba la historia de esta histórica festividad. Todo el mundo se viste de blanco, simulando las vestimentas de los indianos llegados a La Palma. ¡Qué rabia no haber coincidido estando ya allí, dos días antes de su celebración! ¡Otro motivo a añadir para volver!

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